Hoy voy a escribirte a ti. Por todo aquello que me has dado, por todo lo que me quitaste en lo que dura un suspiro. Bien me conoces, bien sabes quien soy. Aquí sobran hasta las presentaciones. Hoy quiero escribirte. Deseo hacerlo porque me he sentido afortunada de que existas, e incluso estoy dispuesta a perdonarte aquello que te has llevado. Me he sentido privilegiada por lo que tengo y he querido hacértelo saber. Me pillas en un época de agobios y malhumor, imperan en mi el cabreo y las ganas de llorar pero he encontrado la solución a mis problema y todo gracias a ti.
Me has robado cosas que realmente me hacían falta. Me has quitado mi tranquilidad. Cuando más sosegada parecía mi alma aparecías tú para llevártela. Te has apoderado de mi concentración por todos los años que me las has envidiado y tengo que rogarle cada vez que la necesito para que vuelvas. Te has quedado con muchos de mis amigos, a lo largo de todo este tiempo personas que para mi lo eran todo se han esfumado. Amigos que han compartido conmigo secretos y verdades. Me has arrebatado los quizás y las ganas. Me has quitado lo que más quería. Aun no se porque decidiste llevártela. Yo soñaba con verla orgullosa en el primer banco de la iglesia. Con decirle; "Abuela, que me caso". Me moría de ganas por disfrutar de Ella muchos años más.
Sin embargo, he de agradecerte algunas cosas. Debo agradecerte que Ella sea mi faro y guía. Mi camino y mi verdad. Ella me enamoró en solo instante.Cuando parecía que nadie miraba, ya había estado con Ella desde muy niña. Siendo un bebé me tomó en sus manos. Pero debía de tener unos seis años cuando en el mes del Santo Rosario, bajé con Papá. Ese hombre que en silencio me ha criado. De su mano entré por la inmensidad que ese relicario me transmitía, y al hacer por "Porta Coeli" de frente estaba Ella. Cuándo le pregunté a mi padre porqué andaba la Virgen tan cerca me contestó que una vez al año se ponía a nuestra altura para poderla tocar. "Yo quiero tocarla" gritaba y tuvo que sostenerme mi padre en sus brazos para que yo pudiese besarle las manos y antes de bajarme me dejó " Fíjate bien en la cara, María" la miré a los ojos y me enamoré. Y hasta el día de hoy cada octubre me sostengo en sus manos y mirándole a los ojos renuevo esa declaración de amor.
He de dar las gracias por mis oportunidades. Por querer, ay Destino, que siempre ante las dificultades yo saliera victoriosa. Me diste fuezas y me pusiste las condiciones para lograrlo. Qué este donde estoy con lo que tengo es fruto de mi trabajo y he de trabajar para seguir recogiendo. Pero tú debes disponer para que se cumpla. Me gustan mis amigos, aunque quisiera mejorarlos. Algunos son muy niños y otro crecen demasiado rápido pero son mi amigos al fin y al cabo, quienes me rodean. Mi familia. Me tocó vivir en una gran familia donde los besos y cariños no son frecuentes pero que dejan entrever los más lindos gestos cuando hacen falta.
Pero yo estoy aquí hoy para darte las gracias por poner las cosas a favor de mi persona cuando del corazón de otra se trataba. Podrías haber hecho que aquella otra amiga se diera cuenta de lo que tenía y lo tomara. Podías haber hecho que se olvidara de mi en aquellos tiempos. Podrías haber hecho que yo siguiese con aquella venda en los ojos. Podría no haber salido en Señor de la Salud en extraordinaria y yo no haberme quedado prendada de aquella sonrisa que me dedicó. Podías haberte ahorrado las molestias de mis lágrimas. o podías haberlo dejado en el camino. Podías haber hecho que nos diera miedo y que el besarnos fuera un sueño. Podrías haber dispuesto de otra manera y por el contrario, a día de hoy quisiste, Destino, que él fuera solo mio. No había amistades previas que valiesen, no había más que pensar. Hoy solo queda el amor. Él me da un motivo para luchar por el futuro. Me regala la chispa de vivir. Hace que desee tenerlo y que el quererlo lo sea todo para mi. Es capaz de quitarme el miedo, de robarme las dudas con los labios, de mejorar mi alba con sus brazos. Es capaz de revivirme. Es capaz de convertirse de nuevo en mi vida entera.
Te pido que no juegues en mi contra y que jamás me quites aquello que me has dado. Dejame avanzar firme en mis estudios. Pero, ante todo, no me arrebates mi aliento que son sus besos y te quieros.
Que sigas escribiendo mi historia sobre papel firme y con bolo rosa.
Atentamente,
María