Hay veces que las palabras llevan implícitos muchas más intenciones que la simple superficialidad de su significado. Cuando queremos expresarnos usamos términos que se ajusten a la medida de nuestra comunicación. Es necesario saber que se quiere decir. En otras palabras, leer entre lineas. Intentar decir todo lo que se quiere sin decirlo.
La justificación de porque el ser humano tiende a este tipo de situaciones se debe a que en algunos momentos decir cierto tipo de ideas o expresarse tal cual lleva consigo la afirmación o comprobación de una serie de ideas. A veces, decir las cosas en voz alta, tal y como son, hace que te des cuenta de la realidad. Dejas de estar en una utopía y vuelves a poner los pies en la tierra.
¿Qué esconde un "te echo de menos" para que sea tan difícil decirlo? Un "te echo de menos" no solo muestra el hecho de la ausencia, sino el deseo de volver a tener aquello que anhelamos. Puede traer consigo la relación de que echamos en falta algo o a alguien; alguien que teníamos cerca y ya no, alguien cuya presencia queremos, con quien hemos compartido momentos y queremos seguir haciéndolo, alguien con quien tenemos secretos, cuya existencia nos aporta algo. Ese " te echo de menos" es porque perdemos cosas: la sonrisa, las ganas, la ilusión, la felicidad. A veces, hasta el sentirte bien contigo mismo. Nos puede dar, incluso, miedo. Miedo de tener que reconocer cosas que ni ante un espejo sería posible.
Yendo un poco más lejos quien sabe si se podría realizar una secuencia de ideas, que no vienen al caso, que tengan como conclusión sentimientos. Porque un "te echo de menos" puede esconder tantas cosas que la mente no quiere saber y el corazón no quiere escuchar. Así, negarlo o callarlo no quiere decir nada. Nosotros mismos ya nos hemos dado cuenta de que un "te echo de menos" se puede sentir y solventar con un abrazo, un beso, una caricia o haciendo realidad ese "te tengo ganas".
Y como decía la canción : " no es sencillo echar de menos"
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