Si
te vas a enamorar de mí, ten en cuenta la complejidad de mi personalidad y la
bipolaridad de mi carácter. No quiero asustarte, solo que sepas apreciar cada
gesto que cambie por ti. Si vas a enamorarte, tienes que aceptar la disparidad
de gustos pues lo mismo un día te pongo a ver la recogida de la Macarena que te
monto un maratón de Harry Potter y estás seis horas pegado al sofá.
Si
vas a hacerlo, acepta que mi simpatía comience con una taza de café. Debes
saber que mi malhumor suele tener, principalmente, tres causas: hambre, sueño y
frío. Sí, exactamente como los niños chicos. Si se mezclan los tres, aléjate de
mí pues puedo explotar con cualquier cosa. Debes aceptar que te corrija en el
lenguaje o que de algún apunte histórico-artístico de lo que estemos hablando.
Soy humanista, no puedo evitarlo. Debes saber que mi profesión es rara. Los
archivos son complejos. No te metas con ellos o comenzaremos una discusión en
bucle.
Hablando
de discusiones, yo siempre quiero llevar la razón. Soy Tauro por lo que llevo
en la sangre cierta cabezonería. Si la discusión llega a un punto de no
retorno, para. Déjame que se me pase, lo olvidaré a los pocos segundos y querré
volver a la normalidad. Si no paramos y llegamos a más, se me recupera muy
fácil. Tráeme chocolate y una buena película. En los primeros minutos ya me
habré abrazado a ti.
Eso
me recuerda que tengo dos grandes obsesiones. La primera es el chocolate. Lo
evito comer con tal de no ganar kilos pero es mi gran perdición. Me gustan
todos, de todas clases. La lectura es la segunda, acepta que quiera tener una
biblioteca en casa y te harás conmigo. Repisas y repisas llenas de libros y un
cómodo sofá. Si te vas a enamorar de mí, acepta, respeta y comparte mi mayor
pasión/obsesión: La Semana Santa.
Lo
cofrade no se reduce a los siete días que tiene la Semana Mayor. Si sale la
patrona de un pueblo, voy a querer ir. Si hay besamanos, voy a querer hacer una
ruta. Acepta que el kilometraje del coche se nos vaya de pueblo en pueblo.
Iremos pasando de un santo a otro y cuando creas que no hay más siempre encontraré
dónde poder escaparnos. Se parte de mi vida cofrade, vive conmigo la Hermandad,
enamórate de mis locuras y entiende mi amor por los pregones. Hazte la idea de
que mi mayor amor reside en el corazón del Amparo. De esta forma, nuestra vida
será perfecta.
Si
te vas a enamorar de mí, hazlo de cada rincón de mí y hazlo cada día. Si consigues
enamorarte, a pesar de todo, me entregaré a ti por completo. Lo normal es que
ya me haya enamorado y haya conseguido hacer lo mismo contigo. Solo es una
advertencia de que soy irresistible.