Mientras cotilleaba twitter como cada día, apareció uno donde el chico en cuestión afirma ser de letras porque con solo ver a su profesora de matemáticas se deprimía. No me preguntéis porque pero me dolió. Me sentó mal. Parecia que me habían insultado o se habían metido con mi madre. Y es que yo me pregunto, ¿ser de letras es solo una opción o, por el contrario, es un estilo de vida?
Ser de letras no es un grupo social en el que se encuadran individuos que no están en sintonía con los números, que no encuentran otra opción en su bachillerato, que no saben que hacer con sus vidas y deciden que las letras es el camino más fácil, que da menos problemas. Ser de letras no es algo dirigido a personas con menos capacidad intelectual, a los más tontos, a los que la mano divina no les ha tocado. No tiene nada que ver con eso, como tampoco lo tiene haberte matriculado en un bachillerato o en un grado de esta rama.
Ser de letras es disfrutar en cada momento con un libro, beberte su páginas, vivir su historia. Ser de letras es tomar el latín como tu lengua, y hacer de esa traducción algo personal, un pasatiempo, un modo de relajación. Ser de letras es vivir la música, es investigar, es tener ese afán de conocer. Es apreciar lo antiguo, lo histórico, lo clásico y adaptarlo a tu día a día. Ser de letras es hablar de autores, de filósofos , de poetas. Ser de letras, es el arte. Disfrutar con cada pincelada de un cuadro, admirar una escultura perfecta en mármol, imaginando como la gubia la ha transformado. Ser de letras es sentirte parte de ellas y saber apreciarlas mejor que nadie. Ser de letras es hacer de tu vida un proyecto de avance para la humanidad desde lo que ya tenemos y no de lo que hemos de descubrir. Ser de letras, es disfrutar.
Y ante la polémica que parece existir ante la cuestión de ciencias y de letras, es absurdo. Cada uno que tome su camino según su mente, no según un futuro basado en el dinero, no en busca de un trabajo. Sino en busca de lo que nos gusta. Un libro, un lápiz, un papel, una canción, una obra de arte.
Sintiéndome más humanista, más de letras que nunca me despido.
Hasta que el espejo vuelva a hablar....
María
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