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lunes, 1 de octubre de 2012

La belleza

Soy de esas chicas a la que la belleza les importa absolutamente nada. Odio arreglarme, calzar tacones o hacerme algo distinto en el pelo. No suelo usar falda y me importa poco como salga a la calle. Mi prioridad es la comodidad que frecuentemente encuentro en polos, camisas, vaqueros y convers. Prefiero salir con una trenza a la calle, no porque me siente mejor sino porque me ahorra las molestias de hacerme las planchas. No uso sandalias y por regla general no uso vestidos. No me maquillo, de fiesta es el día que salgo con la raya pintada. Para los recados me pongo cualquier cosa y no cuido mi imagen. Me acuesto con el maquillaje si por casualidad me lo he puesto. me muerdo las uña y no cuido mi depilación más que por higiene que por feminidad. No uso complementos ni pendientes largos. La belleza en mi no es una cualidad. 

No tengo un cuerpo agraciado y, auqnue a veces me den mis pensamientos, no me preocupo por él más de lo que la salud me lo recomienda. No me gusta nada de él, pero no me acompleja. Lo único por lo que yo me siento orgullosa físicamente son mis ojos, mis grandes ojos marrones. Cálidos como la arena en verano, transparentes como un espejo, emocionantes como mis lágrimas. Mis ojos son mi sello de identidad. 

Y todo lo demás no me importa. Pues como digo, la belleza no me importe en absoluto. Creo que con ella, se presiona a la hijas de Eva a ser como animales. Se les incita a rechazar mus cualidades más preciadas como son el valor, los sentimientos y la inteligencia para hacernos dedicar un tiempo tan preciado en nuestros cuerpos, en nuestra imagen. La chica perfecta no tiene el cuerpo perfecto. Tiene la mente perfecta. Y, a mi opinión, tantas cremas, tantos productos no crean una máscara de lo que no somos para que el machomen de turno siga aumentando su virilidad. 

La belleza la regala la mujer, la recibe el hombre. Cuando el hombre contempla a la mujer como un todo, recibe la belleza. Cuando la mujer exparce sus cualidades, regala todas sus virtudes y hombre sigue viendo si belleza. Cuando el cumplido más sincero sale de los labios de la cotidianida, viendo lo bonito en lo común y a su vez extraordinario, ahí es cuando se puede observar el éxtasis de la belleza. 

Y sin embargo, yo hoy me he querido poner guapa y casual. Llamativa y desapercibida. Hoy me puse algo más que un día simple de rutina con la idea de ocultar tras mi imagen mis sentimientos. Cual ha sido mi sorpresa cuando al verme así, un compañero me ha contestado: "Aunque hoy estás más arreglada de lo habitual, lo que sigue reluciendo en ti es tu sonrisa"

Sigue habiendo hombres en el mundo, gracias a Dios...

1 comentario:

  1. Tu belleza principal la tienes en tu dulzura, preciosa mía. Y en el físico, también.

    "La curva más bonita de una mujer es su sonrisa", ya lo dijeron una vez. Y en ti se corrobora.

    No dejes nunca de lucirla, sin permitir empañar esos ojazos cálidos y marrones.

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