Llevo unos días que ni yo misma se que
hacer conmigo. Las charlas con amigos van y vienen. Todo está
permitido para que la mente no piense. Quizás en días como estos
con las personas que menos te lo esperas tocas temas que te hacen
reflexionar. El día de hoy se ha hecho largo, pesado, pero se ha
sobrellevado mejor con la palabras que he intercambiado con una amiga
que echa de menos.
Dos veces a la semana me monto en un autobús y hago dos horas de viaje. Vivo entre dos ciudades que intercalo a lo largo de la semana. Cuando pongo un pie en la carretera me echo a la espalda un peligro que hasta ahora me había pasado imperceptible. Y el hecho de me haya dado cuenta la ha tenido esta amiga que ya he mencionado pues me ha planteado lo siguiente: Si mañana te montases en el autobus de vuelta a casa y murieras en un accidente, ¿qué habrías cambiado de lo que has vivido o que harías si tuvieras la oportunidad de aprovechar lo que te queda? Como no he sabido contestarle, le dedico toda una entrada para su respuesta.
De lo que he hecho hasta ahora no
cambiaría nada. Me he equivocado muchísimas veces pero de cada uno
se esos errores me he levantado y he aprendido. Lo único que me
hubiese hecho quizás hubiese sido ir a darle dos besos a mi abuela
antes de morir, ya que la última vez que la ví el beso fue rápido
creyéndonos ambas que me los daría siempre. Y eso no me lo perdono.
Lo que sí haría si supiera que mi
cuerpo fuera a quedar inerte en la carretera sería decir todo lo que
guardo dentro bien por temor bien por vergüenza. A cada uno de mis
amigos les daría una abrazo, un abrazo que resumiera lo que han
hecho por mi a lo largo de mi vida, por apoyarme y acompañarme en el
sendero de la luz. A mi madre le diría que la quiero, nunca se lo he
dicho a la cara y creo que como cualquier madre le gustaría
escucharlo a fin de cuentas Ella me abrazó entre sus brazos y besó
mi frente cuando era indefensa, ¿por qué no agradecérselo? A mi
padre le preguntaría si está orgulloso de mi, si es uno de esos
padres que presume de sus hijos, si he cumplido con las expectativas
de lo que pensó que yo sería. Le daría un abrazo y me encantaría
que me rodeara con sus manos. Para Nacho, le diría mil veces gracias
porque aunque peleemos me saca una sonrisa cuando me ve más
desanimada.
Guardaría un rato de mi tiempo para
arrodillarme en la capilla. Aunque me fuera a ir con Ella, no dejaría
pasar la ocasión de volver a rezarle, de encomendar a mi familia y
amigos bajo su manto, como llevo haciendo estos 19 años. Le besaría
la mano y le recitaría al oído unos versos que he mantenido
guardados, esperando el día de ver la luz. Pero es que ya no habría
más días.
A ese niño le diría que si, que me da
vergüenza reconocerlo pero que es algo mutuo. Que sus palabras me
han regalado tanta felicidad que es eso lo que siento. Me quitaría
los miedos al que dirán y se lo diría, caería quizás en esa
tentación. Sin embargo, al amor de mi vida porque se que lo es a
pesar de enfados, discusiones y lágrimas; le diría que se nos ha
acabo el tiempo. Que perdimos la oportunidad de besarnos por última
vez. Le diría que nos equivocamos pero que el amor que sentíamos
era merecedor de volver a intentarlo al menos una vez más, le diría
que lo quiero mio, que me hiciese suya. Le diría que volviésemos a
soñar. Pero lo que haría, sin dejarle opción a resistirse, sería
besarle como lo hice la primera vez; cautivada por sus ojos.
Si mi cuerpo quedará muerto y frío
sobre el asfalto...¿Qué me dirías tú que estás leyendo esto?
Espero contestar a lo que se me
preguntaba. Que descansen
No hay comentarios:
Publicar un comentario