Bienvenidos...

Que el agua no deje de fluir, que el viento no deje de soplar, que la marea no deje de subir, que las palabras no abandonen mi hogar...

martes, 9 de octubre de 2012

Si...

Llevo unos días que ni yo misma se que hacer conmigo. Las charlas con amigos van y vienen. Todo está permitido para que la mente no piense. Quizás en días como estos con las personas que menos te lo esperas tocas temas que te hacen reflexionar. El día de hoy se ha hecho largo, pesado, pero se ha sobrellevado mejor con la palabras que he intercambiado con una amiga que echa de menos.

Dos veces a la semana me monto en un autobús y hago dos horas de viaje. Vivo entre dos ciudades que intercalo a lo largo de la semana. Cuando pongo un pie en la carretera me echo a la espalda un peligro que hasta ahora me había pasado imperceptible. Y el hecho de me haya dado cuenta la ha tenido esta amiga que ya he mencionado pues me ha planteado lo siguiente: Si mañana te montases en el autobus de vuelta a casa y murieras en un accidente, ¿qué habrías cambiado de lo que has vivido o que harías si tuvieras la oportunidad de aprovechar lo que te queda? Como no he sabido contestarle, le dedico toda una entrada para su respuesta. 


De lo que he hecho hasta ahora no cambiaría nada. Me he equivocado muchísimas veces pero de cada uno se esos errores me he levantado y he aprendido. Lo único que me hubiese hecho quizás hubiese sido ir a darle dos besos a mi abuela antes de morir, ya que la última vez que la ví el beso fue rápido creyéndonos ambas que me los daría siempre. Y eso no me lo perdono.


Lo que sí haría si supiera que mi cuerpo fuera a quedar inerte en la carretera sería decir todo lo que guardo dentro bien por temor bien por vergüenza. A cada uno de mis amigos les daría una abrazo, un abrazo que resumiera lo que han hecho por mi a lo largo de mi vida, por apoyarme y acompañarme en el sendero de la luz. A mi madre le diría que la quiero, nunca se lo he dicho a la cara y creo que como cualquier madre le gustaría escucharlo a fin de cuentas Ella me abrazó entre sus brazos y besó mi frente cuando era indefensa, ¿por qué no agradecérselo? A mi padre le preguntaría si está orgulloso de mi, si es uno de esos padres que presume de sus hijos, si he cumplido con las expectativas de lo que pensó que yo sería. Le daría un abrazo y me encantaría que me rodeara con sus manos. Para Nacho, le diría mil veces gracias porque aunque peleemos me saca una sonrisa cuando me ve más desanimada.


Guardaría un rato de mi tiempo para arrodillarme en la capilla. Aunque me fuera a ir con Ella, no dejaría pasar la ocasión de volver a rezarle, de encomendar a mi familia y amigos bajo su manto, como llevo haciendo estos 19 años. Le besaría la mano y le recitaría al oído unos versos que he mantenido guardados, esperando el día de ver la luz. Pero es que ya no habría más días.


A ese niño le diría que si, que me da vergüenza reconocerlo pero que es algo mutuo. Que sus palabras me han regalado tanta felicidad que es eso lo que siento. Me quitaría los miedos al que dirán y se lo diría, caería quizás en esa tentación. Sin embargo, al amor de mi vida porque se que lo es a pesar de enfados, discusiones y lágrimas; le diría que se nos ha acabo el tiempo. Que perdimos la oportunidad de besarnos por última vez. Le diría que nos equivocamos pero que el amor que sentíamos era merecedor de volver a intentarlo al menos una vez más, le diría que lo quiero mio, que me hiciese suya. Le diría que volviésemos a soñar. Pero lo que haría, sin dejarle opción a resistirse, sería besarle como lo hice la primera vez; cautivada por sus ojos. 


Si mi cuerpo quedará muerto y frío sobre el asfalto...¿Qué me dirías tú que estás leyendo esto?


Espero contestar a lo que se me preguntaba. Que descansen

No hay comentarios:

Publicar un comentario