Estoy sola. Ante el
abismo y la oscuridad, estoy sola. Sin luz que me proteja, sin cuerpo
que me ampare, sin refugio al que poder llamar. No hay cueva donde
esconderse, ni mar para escapar. No tengo nada. Como he dicho ya,
estoy sola. Como el caballero de la primera fila en la guerra, como
aquel que es el primero en pobar. Me siento tan sola que no se donde
ubicarme, que hacerme, donde acudir. Sabina ya me lo advertía “Al
lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de vovler”. Pues me
siento sola, sola ante mi. Yo soy el enemigo y...¿cómo acabo
conmigo misma?
No me siento yo, he
perdido lo que un día fuí. Mi simpatía, mi cariño, mi
concentración. He perdido todo de lo que me sentía orgullosa. Y me
siento cabreada. Me siento enfadada alterada, con ganas de irme: de
escapar, de no vovler a dar señales de vida y buscar un lugar en el
que poder encontrarme a mi misma.
Pero es que hay tantas
cosas que hablar, tantas cosas que cambiar, a tantas personas con las
que hablar que ni expresarlas por escrito puedo...
Gracias a mi ahijado por
ser mi pañuelo de lágrimas hoy, mi oído, mi amor, mi niño, mi
pilar, mi sustento, mi todo. Tu abrazo me era tan necesario como el
respirar hoy.
Sin poder más, y a punto
de explotar
María
No hay comentarios:
Publicar un comentario