Bienvenidos...

Que el agua no deje de fluir, que el viento no deje de soplar, que la marea no deje de subir, que las palabras no abandonen mi hogar...

lunes, 29 de abril de 2013

Feliz, feliz en tu día...

Soy una persona que vive con un calendario en la mano. Siempre esperando una fecha u otra. Cuando no espero Semana Santa, espero los cultos de la Virgen cuando no Cristo Rey, cuando no agosto y lo siguiente navidad. Y así paso los días esperando una efemérides tras otra. Algunos días están señalados en rojo pues son dignos de recordar al llegar. Días que me son importantes. Sin embargo, hay un mes y un día que me tienen el poder de darme la felicidad o robármela. Ese mes es mayo y en él, el día de mi cumpleaños. Mi aniversario me encanta. Soy de esas personas que disfrutan muchísimo con toda esa clases de pamplinas. Me gustan las fiestas y las celebraciones. Me gusta estar rodeada de quienes más me quieren, aquellos que pasan las horas conmigo. Me gustan los regalos, como a todo el mundo, pero no aquellos que se compran con dinero. me gustan los regalos que están hechos desde el corazón y que han sido preparados con cariño. A veces, una simple carta me pierde. Me gustan las sorpresas, las adoro y siendo como soy de ingenua es muy fácil hacerme tragar. Me gustan que me feliciten, que alguien piense en mi durante un segundo de ese día. En resumen, me gusta que ese día sea mío; que me hagan sentir el mejor día de mi vida. 

Y es que desde que cumplí el primero de los años, ya apuntaba alto. No recuerdo nada pero las fotos de ese día muestran mi inocencia de niña y la ilusión de cuantos me rodeaban. Tengo memoria de uno de mis cumpleaños en casa. debía de cumplir cuatro años y recuerdo a mis primeros amigos de la infancia jugando con plastilina en casa y llenándolo todo. Eramos unos pequeños diablillos pero guardo en mi con nostalgia esos momentos  Otro de ellos fue cuando cumplí siete años, pues a la fuerza quise hacerlo en el telepizza solo por preparar la mía propia. A las doce años hice una merienda en mi casa y después nos fuimos todas mis amigas y yo al cine solas. ¡Nos sentíamos tan mayores siendo tan niñas! Al cumplir los catorce, fue muy especial. Mi primer cumpleaños con novio. Vaya tontería puede pensar cualquiera y yo la primera. Pero al hecho irme a clases de inglés y que a la vuelta estuvieran allí con mi tarta favorita fue muy acogedor. Además no se me olvidará cuando mi por aquel entonces novio llamó a la puerta y traía consigo mi bien más preciado. Un cuadro de dimensiones impresionantes de mi Madre del Amparo, y aun a día de hoy es quien vela y guarda mi cama. El de los quince fue más raro, aunque no por ello menos bonito. Un día lleno de amigos, rosas y bailes. El de los dieciséis  estuvo marcado por una película de miedo con mi Grupo Joven, todos ellos quisieron, aun siendo domingo, hacer lo que a mi me gusta; reír. 

Quisiera obviar mi diecisiete cumpleaños. Pues ese fue el último día que escuche su voz. Quizás fue ese su último regalo de cumpleaños. Pero a excepción de mi hermanos, mi ahijado y mi novio, pase el día sola y no pude ni siquiera soplar una tristes velas. Sin embargo, parece que el destino quiso regalarme el mejor de los días cuando cumplí la mayoría de edad. Mis padres me montaron una fiesta que quedará en mi recuerdo y que fueron capaces de reunir a todos los que me quieren. Fue el mejor día que he pasado nunca. Me colmaron de regalos, pero todas escogidos con el máximo cariño. Todo les pareció poco para que yo me sintiese como una reina. Y no se como agradecérselo. Mi último cumpleaños hasta la fecha, y ya van diecinueve, fue un día apacible. Muchos hicieron un gran esfuerzo para hacer ese día mío. Se que quien lo organizó ya no está cerca de mi pero le doy las gracias pues intentó ese día cumplir todos mis sueños. A todos los que vinieron e hicieron que yo sonriese, gracias de corazón. 

A pesar de todo esto, de todo lo que me gusta y de que espero con ansia ese día, se que este año no va a ser así. Presiento que va a ser un mal día y que pasará como uno más de mi vida. No me apetecen celebraciones ni tampoco quiero regalos porque echo en falta cosas en mi vida y antes de que cualquier cosa material roce mi mano, quiero sentirme bien con lo que me rodea. Así pues, a dos semanas de mi cumpleaños me pregunto....¿y este año sera mi día, me sentiré bien o será de esos cumpleaños que prefiero ni mencionar?

Sin más que decir, 
María. 

domingo, 7 de abril de 2013

Felicidades, mi vida

Para mi las palabras tienen un valor especial. Me gusta jugar con ellas y tenerlas como un tesoro. Para mi las palabras son bellas y me gusta regalar esa belleza a los demás. Por este motivo, quiero regalarte mis palabras como hago cada día, como llevo haciendo desde siempre. Sabes que no puedo hacerlo de otra manera. ¿Qué le regalo a aquel que me da un motivo para seguir cada día?¿qué le digo a aquel que me deja sin palabras?¿qué le digo a aquel que ya se lo he dicho todo? 

No puedo desvelar un secreto, no puedo publicar una confesión, no puedo evocar recuerdos. Porque eso ya es una cotidianidad, un vocero, un hecho conocedor. Sin embargo, puedo hablar a mis sentidos y ponértelos aquí a modo de felicitación o puedo darte las gracias por mil y un hechos que me han dado la felicidad  O por otra parte, puedo pedirte perdón por mis malas palabras, mis malas acciones, mis malos modos y el sufrimiento que he podido provocarte. 

En mis oídos reposa mi debilidad; tu voz. Tu voz tiene un poder de tranquilizarme que aunque no lo creas, casi nada más lo tiene. Tu voz me saca un sonrisa, me adelanta tu presencia, me hace sentirte conmigo. Tu voz me debilita todos los sentidos cuando cantas. Cuando de ti sale esa melodía me conquista una y otra vez. He de confesarte que en largas noches de nervios e insomnio aprovecho tu voz para relajarme. Mis ojos se vuelven espejo, me gusta contemplar los innumerables momentos que me otorgas. Contemplar tu semblante y meditar, sentirme afortunada por lo que tengo y preguntarme una y otra vez a causa de que decidiste estar conmigo pues no merezco tanto. Mi olfato se mueve por tu olor, me vuelve loca. Pero no pienses mal, la locura es parte del amor y que pueda olerte es sinónimo de tenerte cerca y eso me gusta. Espero poder oler siempre a ti, quería decir que has aceptado el reto de estar conmigo. Me gusta besarte, siempre me dio miedo pensarlo y nunca quise hacerlo, pero el gusto no es tonto y al probarlo me advirtió que me equivocaba y que si hubiese que elegir ya había decisión tomada. Y que decirte del tacto,...no. No es el tacto. Son los abrazos. Si quiero algo de ti son los abrazos. Los quiero para toda la vida. porque tus abrazos me han dado de paz y consuelo hasta felicidad y sonrisas. Son otro mundo.

Sabes, te acabo de poner cursiladas que quizás no tienen nada que ver con que crezcas un poco más a mi lado. Sin embargo, quiero que te des cuenta de todo lo que me hace sentir después de aquella confesión introvertida en tu habitación. Que tengo que darte gracias por todo lo que me regalas cada día, por esas palabra, por ese cariño. Por no sucumbir al mundo y seguir contigo a pesar de todo el mal que te he provocado. Gracias por quererme. 

Espero poder regalar palabras y felicidad hasta el fin del mundo. No sere más empalagosa, lo prometo. 

Te quiero con locura, Dani. 

¡FELIZ 19 CUMPLEAÑOS, CARIÑO!