Soy una persona que vive con un calendario en la mano. Siempre esperando una fecha u otra. Cuando no espero Semana Santa, espero los cultos de la Virgen cuando no Cristo Rey, cuando no agosto y lo siguiente navidad. Y así paso los días esperando una efemérides tras otra. Algunos días están señalados en rojo pues son dignos de recordar al llegar. Días que me son importantes. Sin embargo, hay un mes y un día que me tienen el poder de darme la felicidad o robármela. Ese mes es mayo y en él, el día de mi cumpleaños. Mi aniversario me encanta. Soy de esas personas que disfrutan muchísimo con toda esa clases de pamplinas. Me gustan las fiestas y las celebraciones. Me gusta estar rodeada de quienes más me quieren, aquellos que pasan las horas conmigo. Me gustan los regalos, como a todo el mundo, pero no aquellos que se compran con dinero. me gustan los regalos que están hechos desde el corazón y que han sido preparados con cariño. A veces, una simple carta me pierde. Me gustan las sorpresas, las adoro y siendo como soy de ingenua es muy fácil hacerme tragar. Me gustan que me feliciten, que alguien piense en mi durante un segundo de ese día. En resumen, me gusta que ese día sea mío; que me hagan sentir el mejor día de mi vida.
Y es que desde que cumplí el primero de los años, ya apuntaba alto. No recuerdo nada pero las fotos de ese día muestran mi inocencia de niña y la ilusión de cuantos me rodeaban. Tengo memoria de uno de mis cumpleaños en casa. debía de cumplir cuatro años y recuerdo a mis primeros amigos de la infancia jugando con plastilina en casa y llenándolo todo. Eramos unos pequeños diablillos pero guardo en mi con nostalgia esos momentos Otro de ellos fue cuando cumplí siete años, pues a la fuerza quise hacerlo en el telepizza solo por preparar la mía propia. A las doce años hice una merienda en mi casa y después nos fuimos todas mis amigas y yo al cine solas. ¡Nos sentíamos tan mayores siendo tan niñas! Al cumplir los catorce, fue muy especial. Mi primer cumpleaños con novio. Vaya tontería puede pensar cualquiera y yo la primera. Pero al hecho irme a clases de inglés y que a la vuelta estuvieran allí con mi tarta favorita fue muy acogedor. Además no se me olvidará cuando mi por aquel entonces novio llamó a la puerta y traía consigo mi bien más preciado. Un cuadro de dimensiones impresionantes de mi Madre del Amparo, y aun a día de hoy es quien vela y guarda mi cama. El de los quince fue más raro, aunque no por ello menos bonito. Un día lleno de amigos, rosas y bailes. El de los dieciséis estuvo marcado por una película de miedo con mi Grupo Joven, todos ellos quisieron, aun siendo domingo, hacer lo que a mi me gusta; reír.
Quisiera obviar mi diecisiete cumpleaños. Pues ese fue el último día que escuche su voz. Quizás fue ese su último regalo de cumpleaños. Pero a excepción de mi hermanos, mi ahijado y mi novio, pase el día sola y no pude ni siquiera soplar una tristes velas. Sin embargo, parece que el destino quiso regalarme el mejor de los días cuando cumplí la mayoría de edad. Mis padres me montaron una fiesta que quedará en mi recuerdo y que fueron capaces de reunir a todos los que me quieren. Fue el mejor día que he pasado nunca. Me colmaron de regalos, pero todas escogidos con el máximo cariño. Todo les pareció poco para que yo me sintiese como una reina. Y no se como agradecérselo. Mi último cumpleaños hasta la fecha, y ya van diecinueve, fue un día apacible. Muchos hicieron un gran esfuerzo para hacer ese día mío. Se que quien lo organizó ya no está cerca de mi pero le doy las gracias pues intentó ese día cumplir todos mis sueños. A todos los que vinieron e hicieron que yo sonriese, gracias de corazón.
A pesar de todo esto, de todo lo que me gusta y de que espero con ansia ese día, se que este año no va a ser así. Presiento que va a ser un mal día y que pasará como uno más de mi vida. No me apetecen celebraciones ni tampoco quiero regalos porque echo en falta cosas en mi vida y antes de que cualquier cosa material roce mi mano, quiero sentirme bien con lo que me rodea. Así pues, a dos semanas de mi cumpleaños me pregunto....¿y este año sera mi día, me sentiré bien o será de esos cumpleaños que prefiero ni mencionar?
Sin más que decir,
María.
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