Bienvenidos...

Que el agua no deje de fluir, que el viento no deje de soplar, que la marea no deje de subir, que las palabras no abandonen mi hogar...

domingo, 11 de agosto de 2013

Una locura a la que no estoy acostumbrada....

Hay cosas en esta vida que solo se hacen una vez. Esas cosas que a priori parecen imposibles pero que por desidio divino se acaban haciendo. Algo en lo que te vez envuelto por un impulso y que cuando te das cuenta te parece una tontería. Hay cosas en esta vida que solo se hacen por amor. 

No se si fue el amor la causa de dicha locura ; sin embargo, cuando menos me lo esperaba vinieron en mi búsqueda. Era tarde, la madrugada ya había avanzado. Las calles eran posesión de la soledad que se paseaba a su antojo. La oscuridad era un signo de la tristeza. En todo, un faro de un coche brillaba como la luz de la esperanza en necesidad de aquello que nos da la vida. Un beso.  A mi me era más necesario que el propio oxigeno después de un largo día aun cuando yo no podía acudir a sus brazos. Todavía tengo en mi el amargo sabor del dolor. 

Aunque la locura haya parecido que no ha servido "para nada" y las cosas hayan cambiado por mi culpa, la realidad es bien distinta. No sabia que alguien haría tal cosa por mi, no imaginaba que yo fuera importante para no plantarse el salir además estas cosas son nuevas para mi. Solo espero que no decaiga por ser una niña tan inexperta. Pues no se pierde la autenticidad por caer ni la frescura por ser novata. 

Fuera como fuese, las locuras que se hacen son siempre por algún motivo. Y yo doy las gracias a aquel que pensó en mi y me buscó. Fue un soplo de aire fresco, de aire del mar, cuando me veía insignificante. Que este episodio tenga su lado bueno y no por el contrario termine en tristeza. 

Si quieres una locura, te regalaré la mía.


Qué descansen.

viernes, 9 de agosto de 2013

Caer en la tentación

La  tentación es un pecado que continuamente llama a nuestra puerta. Siempre existe el deseo de caer o no en ella. La tentación se nos presenta en las cosas más pequeñas que puedas imaginarte; a veces son imprescriptibles, simples detalles. Un mínimo gesto puede significar la linea entre lo permitido y lo prohibido; lo que se nos hace dulce y lo que nos amarga. Pero siempre hay tentaciones y el ser humano está destinado a caer en ellas. Sea de forma consciente o no. 

Incluso, de alguna manera, tendemos a evitarlo. Intentamos que el viento sople a favor de lo que creemos y no de lo que deseamos. Yo me pregunto...¿cómo se evita la tentación?....¿siendo fuerte?¿no pensando en la tentación?¿poniéndole barreras?...Sea cual fuese la respuesta no me la creería. No veo capaz al ser humano de dejar sus deseos a un lado. Pero, ante todo, no sabemos lo bonito que en ocasiones resulta dejarse llevar. Actuar. No pensar. Ser consciente de lo que está pasando pero aparcar los motivos y las consecuencias. Hay quien diría que es dejar hablar por un instante al corazón. Y que bien sienta eso. 

Como no caer en la tentación si nos atrae lo prohibido. A nadie se le ocurriría colocar un vaso de ginebra en frente de un persona alcohólica. Pues ante el mundo se hará fuerte, pero al quedarse solo se lo pensará un minuto, se sentirá mal y luego beberá. No quiero parecer que no guste en caer, pues me pasaría lo mismo si colocan un delicioso bizcocho de chocolate. Aun sí estoy a dieta, lo tomaré en mis manos y disfrutaré del dulce sabor en mi boca. El cariño no iba a ser menos.

Por lo tanto, el ser humano está hecho para caer en la tentación, en lo prohibido. Y cuan feliz se queda uno al probarlo. Solo existe un problema...siempre se quiere más. 



viernes, 5 de julio de 2013

Querida yo

Querida yo;


No me había decidido a escribirte hasta hoy a pesar de que llevaba mucho tiempo deseando hacerlo. Hoy comienza una nueva etapa en tu vida. Te preguntaras que ha cambiado en las pocas horas de sueño de las que has disfrutado. Qué habrá pasado para que algo sea distinto. He de confesarte que nada. Todo sigue igual, pero hoy comienzas de nuevo. Y todo porque quiero sacarte una sonrisa.

Llevas mucho tiempo repugiada en tu propia mente, dando cuentas de todos los problemas. Llevas un tiempo que no te sientes tú misma, que notas que las cosas han cambiado y no te gusta. Te estás preguntando que fue de la María que tanto te gustaba.  Donde está esa niña tonta, pija y despreocupada de su imagen, el nerviosismo hecho carne, la sonrisa en su belleza. Donde están las tonterías, los agobios, las cosas de niña pequeña. Donde se han escondido la responsabilidad y los estudios, la inteligencia y el esfuerzo. Donde se ha metido tu vida. Te estás preguntando porque no te sientes tú, porque notas que lo has perdido todo, que ha fallado en tu vida. No paras de decir que ya no encuentras ni las palabras exactas en cada momento.

Nada te relaja. Ni un buen libro ni siquiera la capacidad de soñar. Tus planes de vida han cambiado y las cosas te dan mucho miedo. Te sientes rota y engañada. La decepción es contigo misma y buscas cambiar de aires. Todo duele, lo sabes. Notas que no eres importante para ti misma ni que decir de los demás. Esa alegría que derrochabas es efímera y estás continuamente agobiada. Te mueres de ganas por volver a ser tú.

Sin embargo, te confieso que me has sorprendido. Te has vuelto fuerte, María. Una vez más has sido capaz de encajar las cosas y seguir aunque te estás muriendo de pena y dolor por dentro. Que no lo noten. Necesitas un cambio de aires, desconectar, cambiar pero sabes que no puedes hacerlo. Sabes que tienes que cambiar y ya habrá tiempo de hacerlo. Te volverás a enamorar y vendrá alguien que sepa quererte. No desistas en el amor, como eres gustas solo es que no has tenido suerte. A Él vas a quererlo toda la vida, solo hay que aprender a vivir con ello. No lo dejes marchar porque seguramente el también quiera tenerte y seas especial, que le faltes cuando no estés. Lo dicho, no desistas.

Siempre has conseguido aquello que te has propuesto. Has tenido grandes éxitos de los que solo tú sabes disfrutar del sabor de la victoria. ¿Qué recuerdas si te digo “Graduación”? Sí, aquel momento en el teatro cuando tras las horas de estudio interminables el jefe de estudios anunció tu nombre. Cuando fuiste a ver las notas de inglés nada más terminar el curso el pasado año. La sensación al ver a tu padre más que orgulloso. No eres inteligente, nunca lo has sido pero has sabido ordenarte a ti misma y sacar provecho de tus puntos más fuertes. Eso es lo que te hace grande. Tienes una mete en tu mente, todos la conocemos y yo que soy tú se que vas a ser capaz de ello. En unos años nada será lo mismo.

En cuanto a que eres diferente es lógico. La gente cambia. Has llevado situaciones y has conocido a personas que te han hecho ver las cosas de manera distinta. Pero no eres diferente. Eres mayor. Eres más madura y piensas más las cosas por lo que te das más pie a pensar en lo que no debes. Tu mente y tú sois iguales. Eres igual y distinta pero como eres está bien.


Así que te hago esta carta para calmarte, para quitarte todos los problemas, para que te des cuenta que las cosas no siempre han salido bien y mira donde has llegado. Esta carta debe de servirte para seguir siendo aquello que más te gusta; ser María. Tienes nuevos retos y eres muy grande. ¡Vamos arriba, pequeña!

lunes, 17 de junio de 2013

Nada de "Tiempo al tiempo"

Todo el mundo dice "tiempo al tiempo" y con eso esperan que creamos que sera el tiempo quien se encargue de modificar los asuntos que nos traemos entre manos. "Tiempo al tiempo" y con eso todo mejorará. Pero a veces no es cuestión de tiempo sino de ganas. El tiempo pasa y nosotros nos quedamos inmóviles ante Él. El tiempo no piensa ni actúa solo pasa. Y nuestra vida pasa con él.El tiempo cura nuestras heridas, el tiempo nos pone en nuestro sitio, el tiempo nos da las cosas y nos lo quita. El tiempo nos ayudar a cambiar, el tiempo nos hace madurar, el tiempo tan solo nos acompaña porque no es el tiempo sino nosotros mismos quienes tomamos las decisiones. 

El tiempo no es ninguna medicina que haga desaparecer el dolor, es la costumbre quien nos da los cuidados paliativos. El tiempo no es lo que te quita la presión del pecho sino un buen abrazo. No es el tiempo quien te hace dormir sino el cansancio del cuerpo que puede. El tiempo no te hace soñar sino te quita los sueños bien para robártelos bien para cumplirlos. El tiempo no cura las heridas, quienes te rodean sí. El tiempo no te hace dejar de llorar. En realidad eso, no lo hace nadie. Siempre seguimos llorando. 

Por si no se sabía el ser humano tarda diez minutos en quedarse dormido y ahí empiezan los sueños. Un orgasmo para el hombre dura seis segundos; para la mujer treinta y se le considera como el momento de mayor relajación del día. Una persona tarde tres años en comenzar a hablar y tardamos uno en comenzar a andar. La media de duración de los estudios es de 20 años, una quinta parte de la vida. Tardamos media hora en comer y diez minutos en ducharnos. Una puesta de sol consume el tiempo de quince minutos Un beso corto dura menos de un segundo mientras que aquel que suele gustarnos una media de cuarenta segundos. Tardamos menos de tres horas en enamorarnos y en el fondo nunca olvidamos. El tiempo como podemos ver tampoco cuenta para tanto porque ninguna de estas cosas solemos pensarlas. 

Así que,  lo del tiempo al tiempo a mi no me vale. No me vale porque si hay que vivir el presente, el presente duele demasiado. Y el tiempo no siempre ha sido mi aliado. 

"Que el tiempo es efímero como que estamos aquí"
María

domingo, 16 de junio de 2013

La historia de la vida.

Naces, vives y mueres. Te levantas, pasa el día y te duermes. Todo tiene un principio, un desarrollo y un final. Es como un gran relato en el cual las cosas se plantean, la trama pasa y para bien o para mal termina. A veces, no nos damos cuenta de que el tiempo pasa y que el cambio de escena se acerca. En otras ocasiones, te sientas tan solo a esperar. Los principios suelen ser bonitos; sonrisas y bellos momentos que recordar como si de la infancia se tratase. Suelen atraer al lector, suelen vivirse con intensidad. Sin embargo, a veces son duros y difíciles como un camino pedregoso que cruzar. Perdemos las ganas y ni siquiera importa lo que venga, solo queremos el final. 

Pero, ay, ¡cuán inesperado es el divino arte de las palabras!...La trama suele ser la más larga, la que más sorpresas suele dejar. Nos intriga, no advierte. Nos hace que vivamos las cosas con intensidad. Aquí los detalles importan y hasta el último movimiento es analizado. Es como si te recostaras en la hierba y la comodidad te embriagara. Una atmósfera te envuelve para hacerte aprender de lo que pasa, para dejarte las lineas escritas a fuego, para que tu mismo no sepas que va a pasar. La historia, si la historia, se vive con amor y aunque la luz se apague y la oscuridad venga siempre sabemos que habrá que esperar al final. 

Y cuando el final llega el dolor te sacude y no hay marcha atrás. El dolor se apodera de tu vida y no deja que la historia se acabe. Ningún final es feliz, porque los finales no lo son por naturaleza. Todos los finales duelen. La historia de un buen libro, la trama de una serie, el final de una etapa,...todo esta impregnado de la nostalgia y del dolor. El miedo a que las cosas cambien y el temor de perder lo que se tiene. Te duele cerrar el libro, apagar la tele, comenzar de nuevo. Te duele saber que lo que la trama te había regalado, el final sin consulta previa te lo ha arrebatado. Y tu guardas el dolor, las lagrimas, los recuerdos y tu vida en un pequeña caja para que cuando menos te lo esperes el dolor desaparezca y el comienzo vuelva a llegar. Nazcas, salga el sol y de comienzo de nuevo la gran representación de tu vida. 

Aun así, yo no estoy dispuesta a cerrar el libro. Acabo de escribir un largo capítulo que al lector le va a hacer llorar tanto como ha llorado la autora escribiéndolo. Y ahora toca intentar seguir escribiendo con buena y firma letra como el camino de males acabó y te devolví la sonrisa. 


Sin más, sigan escribiendo. 
María

miércoles, 29 de mayo de 2013

Una carta al Destino

Hoy voy a escribirte a ti. Por todo aquello que me has dado, por todo lo que me quitaste en lo que dura un suspiro. Bien me conoces, bien sabes quien soy. Aquí sobran hasta las presentaciones. Hoy quiero escribirte. Deseo hacerlo porque me he sentido afortunada de que existas, e incluso estoy dispuesta a perdonarte aquello que te has llevado. Me he sentido privilegiada por lo que tengo y he querido hacértelo saber. Me pillas en un época de agobios y malhumor, imperan en mi el cabreo y las ganas de llorar pero he encontrado la solución a mis problema y todo gracias a ti.

Me has robado cosas que realmente me hacían falta. Me has quitado mi tranquilidad. Cuando más sosegada parecía mi alma aparecías tú para llevártela. Te has apoderado de mi concentración por todos los años que me las has envidiado y tengo que rogarle cada vez que la necesito para que vuelvas. Te has quedado con muchos de mis amigos, a lo largo de todo este tiempo personas que para mi lo eran todo se han esfumado. Amigos que han compartido conmigo secretos y verdades. Me has arrebatado los quizás y las ganas. Me has quitado lo que más quería. Aun no se porque decidiste llevártela. Yo soñaba con verla orgullosa en el primer banco de la iglesia. Con decirle; "Abuela, que me caso". Me moría de ganas por disfrutar de Ella muchos años más.

Sin embargo, he de agradecerte algunas cosas. Debo agradecerte que Ella sea mi faro y guía. Mi camino y mi verdad. Ella me enamoró en solo instante.Cuando parecía que nadie miraba, ya había estado con Ella desde muy niña. Siendo un bebé me tomó en sus manos. Pero debía de tener unos seis años cuando en el mes del Santo Rosario, bajé con Papá. Ese hombre que en silencio me ha criado. De su mano entré por la inmensidad que ese relicario me transmitía, y al hacer por "Porta Coeli" de frente estaba Ella. Cuándo le pregunté a mi padre porqué andaba la Virgen tan cerca me contestó que una vez al año se ponía a nuestra altura para poderla tocar. "Yo quiero tocarla" gritaba y tuvo que sostenerme mi padre en sus brazos para que yo pudiese besarle las manos y antes de bajarme me dejó " Fíjate bien en la cara, María" la miré a los ojos y me enamoré. Y hasta el día de hoy cada octubre me sostengo en sus manos y mirándole a los ojos renuevo esa declaración de amor. 

He de dar las gracias por mis oportunidades. Por querer, ay Destino, que siempre ante las dificultades yo saliera victoriosa. Me diste fuezas y me pusiste las condiciones para lograrlo. Qué este donde estoy con lo que tengo es fruto de mi trabajo y he de trabajar para seguir recogiendo. Pero tú debes disponer para que se cumpla. Me gustan mis amigos, aunque quisiera mejorarlos. Algunos son muy niños y otro crecen demasiado rápido pero son mi amigos al fin y al cabo, quienes me rodean. Mi familia. Me tocó vivir en una gran familia donde los besos y cariños no son frecuentes pero que dejan entrever los más lindos gestos cuando hacen falta.

Pero yo estoy aquí hoy para darte las gracias por poner las cosas a favor de mi persona cuando del corazón de otra se trataba. Podrías haber hecho que aquella otra amiga se diera cuenta de lo que tenía y lo tomara. Podías haber hecho que se olvidara de mi en aquellos tiempos. Podrías haber hecho que yo siguiese con aquella venda en los ojos. Podría no haber salido en Señor de la Salud en extraordinaria y yo no haberme quedado prendada de aquella sonrisa que me dedicó. Podías haberte ahorrado las molestias de mis lágrimas. o podías haberlo dejado en el camino. Podías haber hecho que nos diera miedo y que el besarnos fuera un sueño. Podrías haber dispuesto de otra manera y por el contrario, a día de hoy quisiste, Destino, que él fuera solo mio. No había amistades previas que valiesen, no había más que pensar. Hoy solo queda el amor. Él me da un motivo para luchar por el futuro. Me regala la chispa de vivir. Hace que desee tenerlo y que el quererlo lo sea todo para mi. Es capaz de quitarme el miedo, de robarme las dudas con los labios, de mejorar mi alba con sus brazos. Es capaz de revivirme. Es capaz de convertirse de nuevo en mi vida entera. 

Te pido que no juegues en mi contra y que jamás me quites aquello que me has dado. Dejame avanzar firme en mis estudios. Pero, ante todo, no me arrebates mi aliento que son sus besos y te quieros. 

Que sigas escribiendo mi historia sobre papel firme y con bolo rosa.
Atentamente, 
María

martes, 7 de mayo de 2013

Recuerdo...


Hoy me han invadido miles de recuerdos. Me han azotado la mente en un momento de debilidad. Normalmente no me dejo llevar de forma tan demoledora pero hoy mis fuerzas no se han podido resistir. Han sido recuerdos fugaces pero a cual más feliz. Quizás es que necesitaba esos momentos para darme cuenta que entre este agobio que me está consumiendo y que me está matando, tengo a otras cosas a mi alrededor que se mueren por mi sonrisa. La pena que me da es saber que son solo eso; recuerdos.

He recordado mi despedida del colegio hace ya cuatro años. A todos mis amigos, mis agobios, mi clase, mi colegio. He recordado partes efímeras de mi infancia como el patio del recreo o las carreras de vuelta a casa. He recordado lo mala que era y me ha hecho dibujar una sonrisa. He recordado la playa y mi prima Alejandra, los juegos en la arena y los baños interminables en el mar. He recordado la verbena del mes de Mayo con mi familia y los patitos que tanto me gustaba cazar. He recordado un muñeco al que cuidaba y mimaba. He recordado mi primer beso. He recordado el primer recuerdo que tengo de mi Virgen del Amparo. He recordado mi primer Rosario de la Aurora, mi primer canasto. He recordado cada momento con mis niños, con mi Grupo Joven con esos que han sido y son mi mayor orgullo. He recordado mis cumpleaños, el campo de mi tío y la piscina. He recordado las escapas y las locuras de mi jienense más querido. He recordado mis primeras noches de fiesta y mis viajes a Sevilla. Las noches de reyes sin poder dormir. He recordado mi sonrisa. He recordado el orgullo de mis padres cuando me dieron el premio al mejor expediente y cuando sonó mi nombre por la matrícula de honor. He recordado mi primer amor. He recordado cuando tomé en mis brazos a mi prima Julia y cuando escuché a mi hermano decir mi nombre por primera vez. He recordado el calor de mi madre aquella vez que estuve enferma y la sonrisa de mi padre cuando aquel día me vio llorar. He recordado la primera vez que alguien me dijo un te quiero al oído. He recordado mi hábito nazareno. He recordado una fría Madrugá. He recordado el día que aprobé el coche y cuando medité ante mi Señor. He recordado mi atril de los escalofríos y la primera vez que compuse una poesía. He recordado el sabor de aquellos roscos de Semana Santa. He recordado mi primer Rocío. He recordado aquel 24 de Mayo. He recordado a mi abuela, su sonrisa y su mirada. He recordado aquel viaje a Italia. He recordado la emoción y el sentir. He recordado a la virgen de la Palma por San Antonio y su bulla agarrado a mí. He recordado lo que un día.

Hoy, me he puesto melancólica y todo me ha azotado de repente. Hoy, he recordado algo muy importante; lo que más me gusta es sonreír. Me encantaría volver a tener motivos para hacerlo. 


María