Querida yo;
No me había decidido a escribirte
hasta hoy a pesar de que llevaba mucho tiempo deseando hacerlo. Hoy comienza
una nueva etapa en tu vida. Te preguntaras que ha cambiado en las pocas horas
de sueño de las que has disfrutado. Qué habrá pasado para que algo sea
distinto. He de confesarte que nada. Todo sigue igual, pero hoy comienzas de
nuevo. Y todo porque quiero sacarte una sonrisa.
Llevas mucho tiempo repugiada en tu
propia mente, dando cuentas de todos los problemas. Llevas un tiempo que no te
sientes tú misma, que notas que las cosas han cambiado y no te gusta. Te estás
preguntando que fue de la María que tanto te gustaba. Donde está esa niña tonta, pija y
despreocupada de su imagen, el nerviosismo hecho carne, la sonrisa en su
belleza. Donde están las tonterías, los agobios, las cosas de niña pequeña.
Donde se han escondido la responsabilidad y los estudios, la inteligencia y el
esfuerzo. Donde se ha metido tu vida. Te estás preguntando porque no te sientes
tú, porque notas que lo has perdido todo, que ha fallado en tu vida. No paras
de decir que ya no encuentras ni las palabras exactas en cada momento.
Nada te relaja. Ni un buen libro
ni siquiera la capacidad de soñar. Tus planes de vida han cambiado y las cosas
te dan mucho miedo. Te sientes rota y engañada. La decepción es contigo misma y
buscas cambiar de aires. Todo duele, lo sabes. Notas que no eres importante para
ti misma ni que decir de los demás. Esa alegría que derrochabas es efímera y
estás continuamente agobiada. Te mueres de ganas por volver a ser tú.
Sin embargo, te confieso que me
has sorprendido. Te has vuelto fuerte, María. Una vez más has sido capaz de
encajar las cosas y seguir aunque te estás muriendo de pena y dolor por dentro.
Que no lo noten. Necesitas un cambio de aires, desconectar, cambiar pero sabes
que no puedes hacerlo. Sabes que tienes que cambiar y ya habrá tiempo de
hacerlo. Te volverás a enamorar y vendrá alguien que sepa quererte. No desistas
en el amor, como eres gustas solo es que no has tenido suerte. A Él vas a
quererlo toda la vida, solo hay que aprender a vivir con ello. No lo dejes
marchar porque seguramente el también quiera tenerte y seas especial, que le
faltes cuando no estés. Lo dicho, no desistas.
Siempre has conseguido aquello
que te has propuesto. Has tenido grandes éxitos de los que solo tú sabes
disfrutar del sabor de la victoria. ¿Qué recuerdas si te digo “Graduación”? Sí,
aquel momento en el teatro cuando tras las horas de estudio interminables el
jefe de estudios anunció tu nombre. Cuando fuiste a ver las notas de inglés
nada más terminar el curso el pasado año. La sensación al ver a tu padre más
que orgulloso. No eres inteligente, nunca lo has sido pero has sabido ordenarte
a ti misma y sacar provecho de tus puntos más fuertes. Eso es lo que te hace
grande. Tienes una mete en tu mente, todos la conocemos y yo que soy tú se que
vas a ser capaz de ello. En unos años nada será lo mismo.
En cuanto a que eres diferente es
lógico. La gente cambia. Has llevado situaciones y has conocido a personas que
te han hecho ver las cosas de manera distinta. Pero no eres diferente. Eres mayor.
Eres más madura y piensas más las cosas por lo que te das más pie a pensar en
lo que no debes. Tu mente y tú sois iguales. Eres igual y distinta pero como
eres está bien.
Así que te hago esta carta para
calmarte, para quitarte todos los problemas, para que te des cuenta que las
cosas no siempre han salido bien y mira donde has llegado. Esta carta debe de
servirte para seguir siendo aquello que más te gusta; ser María. Tienes nuevos
retos y eres muy grande. ¡Vamos arriba, pequeña!