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domingo, 18 de noviembre de 2012

Mi angelito

Parece que fue ayer cuando un magnifico Miércoles Santo nos encontrábamos en la calle Plocia ante el cortejo de la Real Hermandad de las Cigarreras antes de la llegada de su paso de Misterio. Como siempre, con la gente de mi grupo disfrutaba de un momento tan bonito como cofrade. Mis padres con más personas de la Junta no estaban demasiado lejos. Charlábamos, comentábamos, disfrutábamos. Cuando el paso de la Esperanza con elegancia y hermosura ya nos mostraba el ancla de su manto, apareció mi tía con una cara que irradiaba felicidad. “Tenemos una noticia” nos decía a mis padres, mi hermano y a mi, “Estoy embarazada” ¿Cómo?¿Mi tía? Es lo primero que se me ocurrió pensar. Pero era cierto, el gozo que recorrió mi cuerpo no tiene nombre. Una nueva vida asomaría el mundo. La alegría era evidente y la espera de nueve meses para ver su carita me parecía cruel, cual tortura.

¿Cómo sabía esa angelical criatura que nos moríamos por verla? No lo sé, pero a los 8 meses decidió por si sola que ya era hora de ver la luz del sol. Noviembre, tenía que ser noviembre. Otro momento cofrade llamaba en mi cabeza en esta fecha. Cristo Rey del Universo, el Señor de la Paz reclama su trono para colmarnos de bendiciones. Y la bendición más grande que el Señor nos regaló fue que Julia durante su traslado viniera al mundo. Un mundo que estaba preparado para Ella. Un mundo que la esperaba. Un mundo que ya quería quererla.

Cuando la sostuve en mis brazos por primera vez quise resguardarla. Quise protegerla para que nunca conociera el sufrimiento. Quise ser su guía. Cuando la sostuve en mis brazos fijé en sus ojos mi mirada y me enamoró. Se entreveía que serían unos ojos claros de enamorar. Cuando la sostuve en mis brazos quise morir de amor porque me había quedado prendida de ella. Cuando la sostuve en mis brazos por primera vez, temerosa de hacerle daño, ya me sacó mi primera sonrisa.

Y hoy, cuando esa hermosa criatura va a cumplir un año, quiero manifestar públicamente que se ha convertido en mi angelito. Es la personita que me saca una sonrisa en los peores momentos, la que saca lo mejor de mi. Aunque no lo parezca me cuida como lo hago yo con Ella. Su simpatía, su sonrisa, sus preciosos ojos azules me han regalado todos los momentos posibles de máxima felicidad.

Yo me pregunto, ¿es casualidad que uno mis mayores regalos me lo concedieran un Miércoles Santo con la Esperanza de por medio ahora que mi vida gira en torno a una persona que la lleva por bandera?¿Es casualidad que viniera al mundo cuando mi Señor de la Paz estaba en la calle? ¿Es casualidad que sin poder enseñarle nada, Ella sepa que mi Madre del Amparo le gusta?

Creo que no lo es.

Te quiero con locura, angelito mío enviado del cielo por la gracia de Dios
¡Feliz primer cumpleaños!

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