Parece que
fue ayer cuando un magnifico Miércoles Santo nos encontrábamos en
la calle Plocia ante el cortejo de la Real Hermandad de las
Cigarreras antes de la llegada de su paso de Misterio. Como siempre,
con la gente de mi grupo disfrutaba de un momento tan bonito como
cofrade. Mis padres con más personas de la Junta no estaban
demasiado lejos. Charlábamos, comentábamos, disfrutábamos. Cuando
el paso de la Esperanza con elegancia y hermosura ya nos mostraba el
ancla de su manto, apareció mi tía con una cara que irradiaba
felicidad. “Tenemos una noticia” nos decía a mis padres, mi
hermano y a mi, “Estoy embarazada” ¿Cómo?¿Mi tía? Es lo
primero que se me ocurrió pensar. Pero era cierto, el gozo que
recorrió mi cuerpo no tiene nombre. Una nueva vida asomaría el
mundo. La alegría era evidente y la espera de nueve meses para ver
su carita me parecía cruel, cual tortura.
¿Cómo
sabía esa angelical criatura que nos moríamos por verla? No lo sé,
pero a los 8 meses decidió por si sola que ya era hora de ver la luz
del sol. Noviembre, tenía que ser noviembre. Otro momento cofrade
llamaba en mi cabeza en esta fecha. Cristo Rey del Universo, el Señor
de la Paz reclama su trono para colmarnos de bendiciones. Y la
bendición más grande que el Señor nos regaló fue que Julia
durante su traslado viniera al mundo. Un mundo que estaba preparado
para Ella. Un mundo que la esperaba. Un mundo que ya quería
quererla.
Y hoy,
cuando esa hermosa criatura va a cumplir un año, quiero manifestar
públicamente que se ha convertido en mi angelito. Es la personita
que me saca una sonrisa en los peores momentos, la que saca lo mejor
de mi. Aunque no lo parezca me cuida como lo hago yo con Ella. Su
simpatía, su sonrisa, sus preciosos ojos azules me han regalado
todos los momentos posibles de máxima felicidad.
Yo me
pregunto, ¿es casualidad que uno mis mayores regalos me lo
concedieran un Miércoles Santo con la Esperanza de por medio ahora
que mi vida gira en torno a una persona que la lleva por bandera?¿Es
casualidad que viniera al mundo cuando mi Señor de la Paz estaba en
la calle? ¿Es casualidad que sin poder enseñarle nada, Ella sepa
que mi Madre del Amparo le gusta?
Creo que no
lo es.
Te quiero
con locura, angelito mío enviado del cielo por la gracia de Dios
¡Feliz
primer cumpleaños!
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