Estoy acostumbrada al nerviosismo, es una parte más
de mi. Estoy acostumbrada a los sentimientos pero nunca antes me
había costado tanto dejarlos ver la luz. Quizás porque yo misma me
hallaba en la más completa oscuridad y eso no me dejaba hablar
conmigo misma.
He pasado de estar sumida en continuos agobios y
enfados, de estar asustada a estar feliz, contenta, plena. Y es que
has vuelto a sacar lo mejor de mi. Me has devuelto la sonrisa, las
ganas, la ilusión, la espera, los nervios. Me has devuelto la
esperanza en mi misma, en la verdad. Me has devuelto ese deseo que el
corazón tiene de amar. Me has hecho volverme a sentir única, que mi
persona está por encima de cosas banales. Me has recordado todo lo
que era tener las ganas de empezar un nuevo día. Me has dado un
motivo para seguir adelante.
No suelo frecuentar mi propio blog para dejar
declaraciones de amor, no suelo más decir dos reflexiones tontas,
pero hoy es distinto. Hoy las ganas de tenerte a mi lado se hacen tan
fuertes que me siento tonta y estúpida por lo empalagosa y ñoña
que puedo sonar. Me siento adolescente. Suena raro hasta para mi. No
puedo evitarlo, no puedo evitar pensar que debí de hacerme eco en ti
antes. No puedo dejar de pensar que no debí tener miedo, no dejos de
pensar en que estoy si que es lo correcto.
Me encanta tener cerca, que me abraces, que me
sonrías. Me encanta escuchar tu voz, buscar tu mirada. Me encanta
que me hagas reír, que no estemos todo el día pegados sino cuando
nos hace falta el otro. Me encanta que me digan que eres feliz, que
me saques los colores con tus cosas bonitas. Me encanta saber que vas
a estar aquí, como siempre. Me encantas, y ahora me atrevo a decir,
tú.
Siento si esto es demasiado, pero de alguna manera
tenía que darte las gracias por lo que me has hecho sentir este
primer fin de semana de muchos.
Te quiero con locura.
#1deNoviembre