Bienvenidos...

Que el agua no deje de fluir, que el viento no deje de soplar, que la marea no deje de subir, que las palabras no abandonen mi hogar...

martes, 24 de septiembre de 2013

Implicitamente

Hay veces que las palabras llevan implícitos muchas más intenciones que la simple superficialidad de su significado. Cuando queremos expresarnos usamos términos que se ajusten a la medida de nuestra comunicación. Es necesario saber que se quiere decir. En otras palabras, leer entre lineas. Intentar decir todo lo que se quiere sin decirlo. 

La justificación de porque el ser humano tiende a este tipo de situaciones se debe a que en algunos momentos decir cierto tipo de ideas o expresarse tal cual lleva consigo la afirmación o comprobación de una serie de ideas. A veces, decir las cosas en voz alta, tal y como son, hace que te des cuenta de la realidad. Dejas de estar en una utopía y vuelves a poner los pies en la tierra.

¿Qué esconde un "te echo de menos" para que sea tan difícil decirlo? Un "te echo de menos" no solo muestra el hecho de la ausencia, sino el deseo de volver a tener aquello que anhelamos. Puede traer consigo la relación de que echamos en falta algo o a alguien; alguien que teníamos cerca y ya no, alguien cuya presencia queremos, con quien hemos compartido momentos y queremos seguir haciéndolo, alguien con quien tenemos secretos, cuya existencia nos aporta algo. Ese " te echo de menos" es porque perdemos cosas: la sonrisa, las ganas, la ilusión, la felicidad. A veces, hasta el sentirte bien contigo mismo. Nos puede dar, incluso, miedo. Miedo de tener que reconocer cosas que ni ante un espejo sería posible. 

Yendo un poco más lejos quien sabe si se podría realizar una secuencia de ideas, que no vienen al caso, que tengan como conclusión sentimientos. Porque un "te echo de menos" puede esconder tantas cosas que la mente no quiere saber y el corazón no quiere escuchar. Así, negarlo o callarlo no quiere decir nada. Nosotros mismos ya nos hemos dado cuenta de que un "te echo de menos" se puede sentir y solventar con un abrazo, un beso, una caricia o haciendo realidad ese "te tengo ganas". 

Y como decía la canción : " no es sencillo echar de menos"


miércoles, 11 de septiembre de 2013

Todo por...

¿En qué piensas cuando te acaricio la espalda?¿Qué pasa por tu mente cuando cierras los ojos sobre mi pecho? ¿qué me puedes decir cuando tus ojos fijan en los míos la mirada? ¿Puedes decirme, corazón, qué te dice la mente cuando busco acurrucarme en ti? ¿Qué dirás de los recuerdos?¿En que piensas si hablamos de una  noche en vela? 



Todo por un cariño. Todo por seguir con las ganas de vivir.  

lunes, 12 de agosto de 2013

Hoy las musas han pasado de mi...

El más conocido de los escritores y dramaturgos que tiene la humanidad cuenta que una vez perdió su don. No era capaz de componer ni un solo verso. Sospechaba que el problema recaía en la ausencia de musa. No había motivo alguno que le trajera a la mente la inspiración y le hiciera escribir. Aun en raudos momentos en los que debía escribir sin ganas, incluso en las ocasiones que la faltó el pan y el sueño, plasmó sobre el papel una hilera de versos que provocaban en el lector u oyente el más tremendo de los escalofríos. 

Shakespeare echaba de menos poder imaginar mil y una batallas, provocar un motín en un convento o hacer llorar a todo un teatro. Confesaba que solía hacer el amor con las palabras, jugaba con ellas de madrugada hasta el amanecer. Todo era posible cuando sus musas rondaban su mente. Musas físicas o mentales; no importaba. Tras las sequía de ser abandonado, encontró en una dulce doncella, una inspiración que dejó como legado la mejor de las tragedias románticas que jamas se han escrito: "Romeo y Julieta". 

Yo no aspiro a ser una Shakespeare o una Rosalía de Castro.  Sin embargo, se va la vida con las palabras, con la literatura; con el escribir que no es más que soñar despierto. Y cómo me gustaría poder dedicar mi vida a ello, a dejar constancia de mis sentimiento sobre el papel.

 Hacía mucho tiempo que escribir me suponía un problema. Desde hace varios días, mi pluma entintada fluye tan rápido como mis dedos sobre el teclado de mi ordenador dejando constancia de que mis musas han vuelto. Nada me inspira de forma distinta pero por fin se ha serenado mi corazón para dejar paso a la mente. 

Qué relajación sentirme de nuevo con ellas...

"Hoy las musas ha pasado de mi...andaran de vacaciones..." (Serrat)





domingo, 11 de agosto de 2013

Caminante, no hay camino...

Cuando los primeros rayos de luz rozan tu cara, sabes que la hora de continuar ha llegado. Estiras los brazos muy lentamente para que la sangre vuelva a fluir en ti. Muy poco a poco abres los ojos mientras que te recibe un destello que te hace experimentar la ceguera. Observas tu alrededor intentando ubicarte, recordar donde paraste. Te incorporas muy lentamente como si no quisieras dejar la comodidad de estar parado. En el río más cercano sumarjes las manos y te enjuagas la cara. La frialdad recor
re todo tu cuerpo y te hace volver a la realidad.  Atrás quedó la noche y con ella, los sueños.

Tomas la mochila cargada de trastos. Cada día que pasa la carga es un poco más pesada. Sera a consecuencia de que conforme se avanza las debilidades aumentan, los problemas crecen, los sentimientos se hacen de piedra y los recuerdos se vuelven en tu contra. A tu pesar, comienzas de nuevo el camino. Vas pensando en que no deberías de haberte quedado hasta la madrugada observando las estrellas, imaginando y recreando en tu mente miles de sueños. Sabías que pasaría factura y te levantarías cansado pero no importó. Quisiste creer que de sueños y pasión también se vive. Te prometes que al llegar a la siguiente etapa del recorrido descansarás más y repondrás fuerzas. En el fondo sospechas que al llegar te podrá más la ilusión que el sueño. Prefieres no meditarlo.

Te encuentras con una gran pendiente que culmina en un gran pico. Para cruzar al otro lado, tendrás que subirla. No existe camino alternativo. Será difícil, lo sabes. Tus ánimos no te acompañan. Tomas aire y piensas en que al subir todo habrá cambiado. En tu mente, un aliento. Y con la pesada carga vas subiendo a paso lento y firme. La cuesta cada vez es más pronunciada y notas la soledad del camino. Ahora tienes tiempo de pensar. De momento te entra fatiga, de tanto hablar contigo mismo. Paras y te sientas. No quieres seguir, has perdido las fuerzas. Te tumbas y dejas pasar el tiempo.

Al cabo de unos minutos, echas la vista atrás y ves cuanto camino pedregoso ha pasado por tener otras cosas en mente. Lo has hecho tú. Con tu esfuerzo. Hay algo que te hace seguir y emprendes de nuevo camino. La mirada baja marca el cambio quizás porque necesitas cambiar las ideas, por el contrario andarás pensando en la siguiente ruta, o tendrás por bandera una de tus ideas. ¿Porqué sigues el camino? Y te cuentas a ti mismo, por amor. No cualquier amor, sino el que yo siento. 

Al alzar la vista lo sientes. El olor a hierba fresca, la tranquilidad. La luz cegadora que te hace ver el cielo aun más azul. Los pulmones se te llenan de aire y por fin respiras. El sabor de la victoria es dulce y sientes sobre tu piel el éxtasis; nada del cansancio. Que vistas más maravillosas tienes desde aquí. Te sientas y comienzas a soñar. 

En este día en el camino de tu vida, las cosas han sido duras. Pero todo merece la pena. 


"Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar"

Una locura a la que no estoy acostumbrada....

Hay cosas en esta vida que solo se hacen una vez. Esas cosas que a priori parecen imposibles pero que por desidio divino se acaban haciendo. Algo en lo que te vez envuelto por un impulso y que cuando te das cuenta te parece una tontería. Hay cosas en esta vida que solo se hacen por amor. 

No se si fue el amor la causa de dicha locura ; sin embargo, cuando menos me lo esperaba vinieron en mi búsqueda. Era tarde, la madrugada ya había avanzado. Las calles eran posesión de la soledad que se paseaba a su antojo. La oscuridad era un signo de la tristeza. En todo, un faro de un coche brillaba como la luz de la esperanza en necesidad de aquello que nos da la vida. Un beso.  A mi me era más necesario que el propio oxigeno después de un largo día aun cuando yo no podía acudir a sus brazos. Todavía tengo en mi el amargo sabor del dolor. 

Aunque la locura haya parecido que no ha servido "para nada" y las cosas hayan cambiado por mi culpa, la realidad es bien distinta. No sabia que alguien haría tal cosa por mi, no imaginaba que yo fuera importante para no plantarse el salir además estas cosas son nuevas para mi. Solo espero que no decaiga por ser una niña tan inexperta. Pues no se pierde la autenticidad por caer ni la frescura por ser novata. 

Fuera como fuese, las locuras que se hacen son siempre por algún motivo. Y yo doy las gracias a aquel que pensó en mi y me buscó. Fue un soplo de aire fresco, de aire del mar, cuando me veía insignificante. Que este episodio tenga su lado bueno y no por el contrario termine en tristeza. 

Si quieres una locura, te regalaré la mía.


Qué descansen.

viernes, 9 de agosto de 2013

Caer en la tentación

La  tentación es un pecado que continuamente llama a nuestra puerta. Siempre existe el deseo de caer o no en ella. La tentación se nos presenta en las cosas más pequeñas que puedas imaginarte; a veces son imprescriptibles, simples detalles. Un mínimo gesto puede significar la linea entre lo permitido y lo prohibido; lo que se nos hace dulce y lo que nos amarga. Pero siempre hay tentaciones y el ser humano está destinado a caer en ellas. Sea de forma consciente o no. 

Incluso, de alguna manera, tendemos a evitarlo. Intentamos que el viento sople a favor de lo que creemos y no de lo que deseamos. Yo me pregunto...¿cómo se evita la tentación?....¿siendo fuerte?¿no pensando en la tentación?¿poniéndole barreras?...Sea cual fuese la respuesta no me la creería. No veo capaz al ser humano de dejar sus deseos a un lado. Pero, ante todo, no sabemos lo bonito que en ocasiones resulta dejarse llevar. Actuar. No pensar. Ser consciente de lo que está pasando pero aparcar los motivos y las consecuencias. Hay quien diría que es dejar hablar por un instante al corazón. Y que bien sienta eso. 

Como no caer en la tentación si nos atrae lo prohibido. A nadie se le ocurriría colocar un vaso de ginebra en frente de un persona alcohólica. Pues ante el mundo se hará fuerte, pero al quedarse solo se lo pensará un minuto, se sentirá mal y luego beberá. No quiero parecer que no guste en caer, pues me pasaría lo mismo si colocan un delicioso bizcocho de chocolate. Aun sí estoy a dieta, lo tomaré en mis manos y disfrutaré del dulce sabor en mi boca. El cariño no iba a ser menos.

Por lo tanto, el ser humano está hecho para caer en la tentación, en lo prohibido. Y cuan feliz se queda uno al probarlo. Solo existe un problema...siempre se quiere más. 



viernes, 5 de julio de 2013

Querida yo

Querida yo;


No me había decidido a escribirte hasta hoy a pesar de que llevaba mucho tiempo deseando hacerlo. Hoy comienza una nueva etapa en tu vida. Te preguntaras que ha cambiado en las pocas horas de sueño de las que has disfrutado. Qué habrá pasado para que algo sea distinto. He de confesarte que nada. Todo sigue igual, pero hoy comienzas de nuevo. Y todo porque quiero sacarte una sonrisa.

Llevas mucho tiempo repugiada en tu propia mente, dando cuentas de todos los problemas. Llevas un tiempo que no te sientes tú misma, que notas que las cosas han cambiado y no te gusta. Te estás preguntando que fue de la María que tanto te gustaba.  Donde está esa niña tonta, pija y despreocupada de su imagen, el nerviosismo hecho carne, la sonrisa en su belleza. Donde están las tonterías, los agobios, las cosas de niña pequeña. Donde se han escondido la responsabilidad y los estudios, la inteligencia y el esfuerzo. Donde se ha metido tu vida. Te estás preguntando porque no te sientes tú, porque notas que lo has perdido todo, que ha fallado en tu vida. No paras de decir que ya no encuentras ni las palabras exactas en cada momento.

Nada te relaja. Ni un buen libro ni siquiera la capacidad de soñar. Tus planes de vida han cambiado y las cosas te dan mucho miedo. Te sientes rota y engañada. La decepción es contigo misma y buscas cambiar de aires. Todo duele, lo sabes. Notas que no eres importante para ti misma ni que decir de los demás. Esa alegría que derrochabas es efímera y estás continuamente agobiada. Te mueres de ganas por volver a ser tú.

Sin embargo, te confieso que me has sorprendido. Te has vuelto fuerte, María. Una vez más has sido capaz de encajar las cosas y seguir aunque te estás muriendo de pena y dolor por dentro. Que no lo noten. Necesitas un cambio de aires, desconectar, cambiar pero sabes que no puedes hacerlo. Sabes que tienes que cambiar y ya habrá tiempo de hacerlo. Te volverás a enamorar y vendrá alguien que sepa quererte. No desistas en el amor, como eres gustas solo es que no has tenido suerte. A Él vas a quererlo toda la vida, solo hay que aprender a vivir con ello. No lo dejes marchar porque seguramente el también quiera tenerte y seas especial, que le faltes cuando no estés. Lo dicho, no desistas.

Siempre has conseguido aquello que te has propuesto. Has tenido grandes éxitos de los que solo tú sabes disfrutar del sabor de la victoria. ¿Qué recuerdas si te digo “Graduación”? Sí, aquel momento en el teatro cuando tras las horas de estudio interminables el jefe de estudios anunció tu nombre. Cuando fuiste a ver las notas de inglés nada más terminar el curso el pasado año. La sensación al ver a tu padre más que orgulloso. No eres inteligente, nunca lo has sido pero has sabido ordenarte a ti misma y sacar provecho de tus puntos más fuertes. Eso es lo que te hace grande. Tienes una mete en tu mente, todos la conocemos y yo que soy tú se que vas a ser capaz de ello. En unos años nada será lo mismo.

En cuanto a que eres diferente es lógico. La gente cambia. Has llevado situaciones y has conocido a personas que te han hecho ver las cosas de manera distinta. Pero no eres diferente. Eres mayor. Eres más madura y piensas más las cosas por lo que te das más pie a pensar en lo que no debes. Tu mente y tú sois iguales. Eres igual y distinta pero como eres está bien.


Así que te hago esta carta para calmarte, para quitarte todos los problemas, para que te des cuenta que las cosas no siempre han salido bien y mira donde has llegado. Esta carta debe de servirte para seguir siendo aquello que más te gusta; ser María. Tienes nuevos retos y eres muy grande. ¡Vamos arriba, pequeña!