Bienvenidos...

Que el agua no deje de fluir, que el viento no deje de soplar, que la marea no deje de subir, que las palabras no abandonen mi hogar...

domingo, 18 de diciembre de 2011

...Ni uno, ni otro,...

¿Nunca os ha pasado de estar de una determinada forma, no estar cómoda y no encontrar la manera en la que encontrarte? Pues así es como me siento. Me molesta estar en la cama, me molesta la bata, me molesta estar con la almohada,...hasta leer me molesta. En un primer momento, pensaba que tal carácter se debía a que deseaba estar en un sitio en concreto y no en esta silla sentada, quizás, creía yo, que era por el agobio y las hormonas de mi condición de mujer. Pero no. A medida que pasa el día y ya que ha entrado la noche, soy consciente que lo que tengo es un no saber que es.

Sí, sí. El no querer estar sentada ni de pie, el no querer ni leer ni dejarlo, el no querer dormir ni estar despierta, el no querer estar aquí ni en ningun sitio....Y pensareis; "¡Qué chica más mimada, qué indecisa, qué pesada!" y podreís tener razón pero que cierto es tal sentimiento. Todo me molesta. Nada me agrada. Todo me es confuso. 

Y siendo fría y reflexionando sobre las posibles causas que me llevan a este estado inaguantable para mi alrededor y para mi mísma, llego a la conclusión de que es fruto de querer algo que no tengo e intentar fallidamente crearlo. Es ver como mi vida ha cambiado, ser consciente de ello pero no ser capaz de aceptarlo del todo, de querer lo nuevo y también lo viejo. Y eso no es posible. Es como la rana que no está adaptada el medio, no se muere pero tampoco vive en su plenitud. Pues como la rana que agoniza hasta meterse en el agua, así vivré yo hasta que la persona que habita en mi mente se sienta como en casa, otra vez.


¿Qué la situación cambie depende de mi? No lo sé. Voy a intentar trabajar en mi vida con lo nuevo metiendo lo viejo, ya he fallado, pero si no lo vuelvo a intentar hasta conseguirlo, dejaría de ser la antigua que no daba nada por perdido y ganaría la nueva que se conforma con más bien poco.

Que Morfeo me acoja en sus brazos y me haga ser yo misma, es necesario.

María

miércoles, 16 de noviembre de 2011

...¿Qué más?...

No le encuentro un sentido a esto que vivo. No encuentro. Más quisiera yo que todo fuera como fue en un momento. Esa felicidad que rebosaba de mi mente, de mi sonrisa, de mis ojos. He dicho felicidad, cuando en realidad quería decir bienestar conmigo misma. Ahora ya no lo tengo.  No tengo ese saber estar, esa contundencia, esas ganas de vivir. Vaya, no tengo ni siquera algo por lo que vivir, una meta. No tengo nada. He perdido mis principios, he perdido mi cabeza. He perdido mi vida. Lo he perdido todo. 

¿Porqué?¿Porque a mi y ahora?¿Porqué más?....Quiero que acabe todo. Ojala acabe ya,...

Menos mal que tengo esto,...

domingo, 13 de noviembre de 2011

Como en casa

Siempre que llego a mi habitación, que es como mi casa, me quedo vestida hasta bien entrada la noche. Cuando no tengo más remedio que ponerme el pijama para caer rendida en lo brazos de Morfeo. Sin embargo, hoy nada más terminar la maleta me lo he colocado. Más que por comodidad, ha sido en señal de sentirme como en casa verdaderamente.

Los domingos son siempre días extraños. Pues amanezco en mi casa con mi madre dándome un café para estudiar y termino el día en la soledad de estas cuatro paredes. No creais que ando descontenta por estar aquí, es el sentimiento de nostalgia y el mero hecho de echar de menos mi hogar. No es sólo el que me hagan o que em dejen de hacer. Es más complicado que eso.

Es como vivir dos vidas: La de Sevilla y la de Cádiz. Aquí, en Sevilla, soy independiente, estoy sola y todo depende de mi. Pero Cádiz, a pesar de que nunca he tenido un sentimiento de ciudad, tiene todo lo demás. Mi familia, mis amigos, mi casa, mi novio y mi Hermandad. Y cuando hay ciertos eventos y yo me encuentro aquí mientras que el resto de mis compañeros de camino andan viviéndolo, me entre esa nostalgia y esa tristeza. 

No cambiaria, por contradictorio que pareciese, ni una cosa ni la otra. Amo Sevilla y he luchado por estar aquí, por mucho que ahora las cosas no salgan como yo esperaba, así que no quiero estar lejos de lo que es mi sueño. Pero, por otro lado,  deseo tener todo lo que tenía en mi casa, en mi hogar. 

Para esto no hay solución , sino vivir como mejor se pueda cada una de las situaciones que me brinde la vida en uno u otro lugar e intentar vivirlo como yo quiera. 

Hoy, este espejo anda un poco confuso y es por la semana que se me presenta. 
María






jueves, 10 de noviembre de 2011

Tengo un espejo

En la habitación donde vivo la mayor parte de la semana, tengo un espejo justo a mi izquierda del escritorio. Sí miro hacía este lado, me veo perfectamente en él. Veo mi pórtatil, mi mesa y a mi misma. Llevo unos días algo desanimadas, con un algo en mi interior que me pesa. Existe un pensamiento que me conmueve. 

Y es que cada vez que miro ese espejo, no me reconozco. No me siento yo. Esa imagen que aparece ante mis ojos me resulta desconocida. Ello, me lleva a pensar en algo,....¿Qué fue de...?

Que fue de esa niña agobiada y cansina. Repelente y sabionda. Que fue de esas notas elevedas, de esas luchas por lo máximo. De esa capacidad de concentración. De esos días de estudio interminables, de esos libros de hisotria, de esos 10 en latín. Que fue de esas lágrimas de esfuerzo, de el afán de superación, del querer tenerlo todo, del vivir sin vivir por él. De la meta inalcanzable, de los sueños de traducción, de querer trabajar en la ONU, de querer ser yo. Que fue de de esa niña cairñosa y amable, que regalaba palabras, besos y abrazos a todo su alrededor. Que fue de aquella cofrade que se desvivía por trabajar y trabajar. De los despertadores tempranos, de los problemas a Mama y las cosas claras. Que fue eso de saber inglés, de saber francés, de tenerlo todo. Que fue de aquella vida....


Y no lo sé, no sé siquiera si alguna vez lo tuve, si lo he perdido, si fue cuestión mía. Pero volverá. Como dijo el poeta "Volveran las oscuras golondrinas a anidar en portal"...

Lo dicho,...volverá.
María






¡Qué de comienzo!

Amo la lectura, las letras, el pesamiento. Me relaja un buen libro acompañado de un café. Pero, sin duda, lo que más me gusta es escrobir, expresar mediante  las palabras que ronda en mi cambeza. Y eso haré. No me prometo a mi misma, ni  a nadie que decida seguir mis pequeñas palabras, el compartir unos segundos del día en una reflexión, pues no me veo capaz de cumplirlo. Pero si prometo que cada vez que lo necesite, compartiré en este trozo de espejo lo que a mi misma me contaría. 

Ea pues, mi elección de título, mientras diga el espejo algo. Algo quedará aquí. 

María