Bienvenidos...

Que el agua no deje de fluir, que el viento no deje de soplar, que la marea no deje de subir, que las palabras no abandonen mi hogar...

martes, 7 de mayo de 2013

Recuerdo...


Hoy me han invadido miles de recuerdos. Me han azotado la mente en un momento de debilidad. Normalmente no me dejo llevar de forma tan demoledora pero hoy mis fuerzas no se han podido resistir. Han sido recuerdos fugaces pero a cual más feliz. Quizás es que necesitaba esos momentos para darme cuenta que entre este agobio que me está consumiendo y que me está matando, tengo a otras cosas a mi alrededor que se mueren por mi sonrisa. La pena que me da es saber que son solo eso; recuerdos.

He recordado mi despedida del colegio hace ya cuatro años. A todos mis amigos, mis agobios, mi clase, mi colegio. He recordado partes efímeras de mi infancia como el patio del recreo o las carreras de vuelta a casa. He recordado lo mala que era y me ha hecho dibujar una sonrisa. He recordado la playa y mi prima Alejandra, los juegos en la arena y los baños interminables en el mar. He recordado la verbena del mes de Mayo con mi familia y los patitos que tanto me gustaba cazar. He recordado un muñeco al que cuidaba y mimaba. He recordado mi primer beso. He recordado el primer recuerdo que tengo de mi Virgen del Amparo. He recordado mi primer Rosario de la Aurora, mi primer canasto. He recordado cada momento con mis niños, con mi Grupo Joven con esos que han sido y son mi mayor orgullo. He recordado mis cumpleaños, el campo de mi tío y la piscina. He recordado las escapas y las locuras de mi jienense más querido. He recordado mis primeras noches de fiesta y mis viajes a Sevilla. Las noches de reyes sin poder dormir. He recordado mi sonrisa. He recordado el orgullo de mis padres cuando me dieron el premio al mejor expediente y cuando sonó mi nombre por la matrícula de honor. He recordado mi primer amor. He recordado cuando tomé en mis brazos a mi prima Julia y cuando escuché a mi hermano decir mi nombre por primera vez. He recordado el calor de mi madre aquella vez que estuve enferma y la sonrisa de mi padre cuando aquel día me vio llorar. He recordado la primera vez que alguien me dijo un te quiero al oído. He recordado mi hábito nazareno. He recordado una fría Madrugá. He recordado el día que aprobé el coche y cuando medité ante mi Señor. He recordado mi atril de los escalofríos y la primera vez que compuse una poesía. He recordado el sabor de aquellos roscos de Semana Santa. He recordado mi primer Rocío. He recordado aquel 24 de Mayo. He recordado a mi abuela, su sonrisa y su mirada. He recordado aquel viaje a Italia. He recordado la emoción y el sentir. He recordado a la virgen de la Palma por San Antonio y su bulla agarrado a mí. He recordado lo que un día.

Hoy, me he puesto melancólica y todo me ha azotado de repente. Hoy, he recordado algo muy importante; lo que más me gusta es sonreír. Me encantaría volver a tener motivos para hacerlo. 


María

lunes, 29 de abril de 2013

Feliz, feliz en tu día...

Soy una persona que vive con un calendario en la mano. Siempre esperando una fecha u otra. Cuando no espero Semana Santa, espero los cultos de la Virgen cuando no Cristo Rey, cuando no agosto y lo siguiente navidad. Y así paso los días esperando una efemérides tras otra. Algunos días están señalados en rojo pues son dignos de recordar al llegar. Días que me son importantes. Sin embargo, hay un mes y un día que me tienen el poder de darme la felicidad o robármela. Ese mes es mayo y en él, el día de mi cumpleaños. Mi aniversario me encanta. Soy de esas personas que disfrutan muchísimo con toda esa clases de pamplinas. Me gustan las fiestas y las celebraciones. Me gusta estar rodeada de quienes más me quieren, aquellos que pasan las horas conmigo. Me gustan los regalos, como a todo el mundo, pero no aquellos que se compran con dinero. me gustan los regalos que están hechos desde el corazón y que han sido preparados con cariño. A veces, una simple carta me pierde. Me gustan las sorpresas, las adoro y siendo como soy de ingenua es muy fácil hacerme tragar. Me gustan que me feliciten, que alguien piense en mi durante un segundo de ese día. En resumen, me gusta que ese día sea mío; que me hagan sentir el mejor día de mi vida. 

Y es que desde que cumplí el primero de los años, ya apuntaba alto. No recuerdo nada pero las fotos de ese día muestran mi inocencia de niña y la ilusión de cuantos me rodeaban. Tengo memoria de uno de mis cumpleaños en casa. debía de cumplir cuatro años y recuerdo a mis primeros amigos de la infancia jugando con plastilina en casa y llenándolo todo. Eramos unos pequeños diablillos pero guardo en mi con nostalgia esos momentos  Otro de ellos fue cuando cumplí siete años, pues a la fuerza quise hacerlo en el telepizza solo por preparar la mía propia. A las doce años hice una merienda en mi casa y después nos fuimos todas mis amigas y yo al cine solas. ¡Nos sentíamos tan mayores siendo tan niñas! Al cumplir los catorce, fue muy especial. Mi primer cumpleaños con novio. Vaya tontería puede pensar cualquiera y yo la primera. Pero al hecho irme a clases de inglés y que a la vuelta estuvieran allí con mi tarta favorita fue muy acogedor. Además no se me olvidará cuando mi por aquel entonces novio llamó a la puerta y traía consigo mi bien más preciado. Un cuadro de dimensiones impresionantes de mi Madre del Amparo, y aun a día de hoy es quien vela y guarda mi cama. El de los quince fue más raro, aunque no por ello menos bonito. Un día lleno de amigos, rosas y bailes. El de los dieciséis  estuvo marcado por una película de miedo con mi Grupo Joven, todos ellos quisieron, aun siendo domingo, hacer lo que a mi me gusta; reír. 

Quisiera obviar mi diecisiete cumpleaños. Pues ese fue el último día que escuche su voz. Quizás fue ese su último regalo de cumpleaños. Pero a excepción de mi hermanos, mi ahijado y mi novio, pase el día sola y no pude ni siquiera soplar una tristes velas. Sin embargo, parece que el destino quiso regalarme el mejor de los días cuando cumplí la mayoría de edad. Mis padres me montaron una fiesta que quedará en mi recuerdo y que fueron capaces de reunir a todos los que me quieren. Fue el mejor día que he pasado nunca. Me colmaron de regalos, pero todas escogidos con el máximo cariño. Todo les pareció poco para que yo me sintiese como una reina. Y no se como agradecérselo. Mi último cumpleaños hasta la fecha, y ya van diecinueve, fue un día apacible. Muchos hicieron un gran esfuerzo para hacer ese día mío. Se que quien lo organizó ya no está cerca de mi pero le doy las gracias pues intentó ese día cumplir todos mis sueños. A todos los que vinieron e hicieron que yo sonriese, gracias de corazón. 

A pesar de todo esto, de todo lo que me gusta y de que espero con ansia ese día, se que este año no va a ser así. Presiento que va a ser un mal día y que pasará como uno más de mi vida. No me apetecen celebraciones ni tampoco quiero regalos porque echo en falta cosas en mi vida y antes de que cualquier cosa material roce mi mano, quiero sentirme bien con lo que me rodea. Así pues, a dos semanas de mi cumpleaños me pregunto....¿y este año sera mi día, me sentiré bien o será de esos cumpleaños que prefiero ni mencionar?

Sin más que decir, 
María. 

domingo, 7 de abril de 2013

Felicidades, mi vida

Para mi las palabras tienen un valor especial. Me gusta jugar con ellas y tenerlas como un tesoro. Para mi las palabras son bellas y me gusta regalar esa belleza a los demás. Por este motivo, quiero regalarte mis palabras como hago cada día, como llevo haciendo desde siempre. Sabes que no puedo hacerlo de otra manera. ¿Qué le regalo a aquel que me da un motivo para seguir cada día?¿qué le digo a aquel que me deja sin palabras?¿qué le digo a aquel que ya se lo he dicho todo? 

No puedo desvelar un secreto, no puedo publicar una confesión, no puedo evocar recuerdos. Porque eso ya es una cotidianidad, un vocero, un hecho conocedor. Sin embargo, puedo hablar a mis sentidos y ponértelos aquí a modo de felicitación o puedo darte las gracias por mil y un hechos que me han dado la felicidad  O por otra parte, puedo pedirte perdón por mis malas palabras, mis malas acciones, mis malos modos y el sufrimiento que he podido provocarte. 

En mis oídos reposa mi debilidad; tu voz. Tu voz tiene un poder de tranquilizarme que aunque no lo creas, casi nada más lo tiene. Tu voz me saca un sonrisa, me adelanta tu presencia, me hace sentirte conmigo. Tu voz me debilita todos los sentidos cuando cantas. Cuando de ti sale esa melodía me conquista una y otra vez. He de confesarte que en largas noches de nervios e insomnio aprovecho tu voz para relajarme. Mis ojos se vuelven espejo, me gusta contemplar los innumerables momentos que me otorgas. Contemplar tu semblante y meditar, sentirme afortunada por lo que tengo y preguntarme una y otra vez a causa de que decidiste estar conmigo pues no merezco tanto. Mi olfato se mueve por tu olor, me vuelve loca. Pero no pienses mal, la locura es parte del amor y que pueda olerte es sinónimo de tenerte cerca y eso me gusta. Espero poder oler siempre a ti, quería decir que has aceptado el reto de estar conmigo. Me gusta besarte, siempre me dio miedo pensarlo y nunca quise hacerlo, pero el gusto no es tonto y al probarlo me advirtió que me equivocaba y que si hubiese que elegir ya había decisión tomada. Y que decirte del tacto,...no. No es el tacto. Son los abrazos. Si quiero algo de ti son los abrazos. Los quiero para toda la vida. porque tus abrazos me han dado de paz y consuelo hasta felicidad y sonrisas. Son otro mundo.

Sabes, te acabo de poner cursiladas que quizás no tienen nada que ver con que crezcas un poco más a mi lado. Sin embargo, quiero que te des cuenta de todo lo que me hace sentir después de aquella confesión introvertida en tu habitación. Que tengo que darte gracias por todo lo que me regalas cada día, por esas palabra, por ese cariño. Por no sucumbir al mundo y seguir contigo a pesar de todo el mal que te he provocado. Gracias por quererme. 

Espero poder regalar palabras y felicidad hasta el fin del mundo. No sere más empalagosa, lo prometo. 

Te quiero con locura, Dani. 

¡FELIZ 19 CUMPLEAÑOS, CARIÑO!

martes, 26 de febrero de 2013

Dice una confesión...

No penséis que soy una egocéntrica ni mucho menos una niña creída por lo que voy a comentar hoy. Simplemente, he mantenido una conversación muy interesante con alguien que a penas me conoce y que me ha hecho llegar una serie de comentarios sobre lo que el mundo ve de mi. Me ha parecido tan interesante que sigo dándole vueltas en mi mente. Resulta que en el intento de estrechar una relación de amistad, esta persona en cuestión me ha hablado de mi pareja y de que Él piensa que tengo algún que otro admirador. Sospechas que yo ya poseía. A todo esto, yo replicaba entre un mar de dudas que no me explicaba como podía ser que tantas personas se fijaran en mi pues no actúo de manera diferente ni tengo ningún propósito, simplemente, soy así. Le comentaba que siempre pensé que iba a ser de esas personas que terminaban sin su media naranja. 

En un punto de la conversación, me confesó que Él se había fijado pues parece que tengo un cartel luminoso  me hago notar. Sin embargo, en ningún momento había sentido nada por mi; solo le llamaba la atención. Decía que lo que más llamaba de atención era mi carácter  Un carácter abierto y burlón que hacia agradable la compañía. El hecho de estar siempre hablando y acogiendo a tanta gente hacia que las personas quisieran pasar tiempo conmigo, ya que se se nota a leguas que no puede haber cosa más agradable que charlar conmigo. Que esté dispuesta a escuchar  que se pueda mantener todo tipo de conversaciones, que haga reír o que me preocupe eran cosas que hace que la gente me quiera. 

Otra de las cosas era mi sonrisa. Dice que me hago notar gracias a ella. Son las puertas de todos mis éxitos. Dice que es preciosa y que a veces, me pongo a sonreír de forma tonta y hago algo con la mirada que delatan a quienes me quieren. En cuanto a mi físico, no tengo un cuerpo diez como el lo llamaba sino que estoy bien. Sin embargo, algo mejor que mi cuerpo; mis ojos. Clásicos pero impactantes. Coincido con Él. Es lo que más me gusta de mi misma. 

Por otra parte, cosas generales como mi forma de vestir, la capacidad que tengo de impresionar, mis estudios, mis logros,...son cosas que hacen que la gente me quiera y me vea como un buen partido. Ante todas estas cuestiones, no he sabido como reaccionar. No me siento atrayente, no me siento especial. Y no lo soy. Tan solo me gusta ser así. Me gusta que la gente note mi presencia, señal de que algo estoy haciendo bien.

Tú que no me conoces, ¿crees que hay algo?
Tú que sí me conoces, ¿crees que no?

Con una sonrisa y una mirada tonta, me despido.
María

jueves, 14 de febrero de 2013

St. Valentin's Day

Creo que este día no fue concebido para que yo lo celebrara. Tengo la suave sospecha que jamás voy a hacer una cuenta atrás ni querré que el calendario marque esta fecha. El origen de este pasotismo en lo referente a toda esa parafernalia de corazones y colores rojos en mi me es totalmente desconocido pero no me gusta. Me parece una fiesta abarcada por comerciales que intentan sacar dinero de algo tan propio como es el amor haciéndonos creer que una persona quiere más a otra porque en este día le diga dos cursiladas y le regale una bonita flor. Esta fiesta más que pasar momentos bonitos hacen que surjan más problemas para aquellos que aun son exploradores del mundo de los sentimientos, para los que el amor de su vida murió y para aquellos que creen tener una relación sólida. 

Me niego a celebrar un día para el amor. Me niego a dedicarle un momento a mi pareja porque la sociedad así me lo diga. No. No pienso hacerme participe de una fiesta creada, seguro, por gente sin amor. ¿Qué sabrá el mundo del amor? El amor es sentimiento único para cada persona. No es más, que desvivirte por otra. El amor es esa llama que le da sentido a nuestras vidas. Nos hace sonreír sin quererlo, nos hace felices sin quitarnos nada. El amor es una parte del alma y está en ti regalársela a otro. El amor no le pertenece a nadie, ni se puede expresar. Solo se puede sentir. Y yo digo, ¿una flor va a hacerme sentir un amor sin precedentes? No...el amor es y no es más que amar. 

La felicidad del estar enamorado se ve en pequeños detalles. No es dejar un largo mensaje de palabras vacías que terminen con un "te quiero". Es sentir en tu mente cada día la presencia de la otra persona, es buscar en cada palabra algo que te deje en silencio. Es abrazar a alguien a quien echabas de menos. Es la necesidad de tenerlo siempre cerca. Es sonreír por verle sonreír,  es pensar en el otro pensando en ti. Es ese instante en el que sabes que los labios se acercan y un beso está por venir. Es el deseo, la provocación. Es saber que hay una forma de la que te vuelve loca. Es el escalofrío al tocar su piel. Es saber lo que quiere sin que te lo diga. Es la reconciliación tras un enfado. El amor es la locura que se comete. Es recorrerse lo que haga falta para verlo. Es quedarse tirados en el cama. Es un paseo y una charla. Es la confesión de tus sentimientos. Los nervios de todas las primeras veces. Son sus ojos y su boca. Es que te saque de quicio y que tú lo sepas. Es que te trate como si fueras única siendo una más. Es la confianza que se deposita. Es  saber que pudiendo estar con cualquiera, te tomó a ti. Es saber la vida que os espera juntos, es que a pesar de todo siga tomándote cada día. Queriéndote de verdad, sin decirlo pero dando fe de ello. 

¿Y todo este amor se demuestra una vez al año? Este amor, el verdadero no el banal,  se le da a la persona correcta para siempre. Así que yo no quiero 14 de febrero, ni cenas, ni rosas, ni felicitaciones. Quiero besos, cariños, y romanticismo todos los días. 

Que pasen un buen día, como otro cualquiera. 
María

lunes, 11 de febrero de 2013

Poder a ti contarte...

Afortunadamente, este lugar es poco conocido. Para mi suerte puedo tener este rinconcito en el que hablar de mi, para mi. Sin quererlo puedo expresarme en este lugar sin tener que rendirle cuentas a nadie. Hoy deseo escribir unas líneas para ti. Te prometo que no se explicarte que fue lo que pasó. Te prometo que no puedo contarte lo que pasó por mi cabeza, no tampoco que es lo que cambió en mi. No puedo hacerme eco del gozo que sentí para mis adentros ni mucho menos lo perdida que me encontré. Lo único que puedo expresarte es que estabas ahí cuando a mi me hizo falta. Solo puedo recordarte que volví la cara un segundo y al instante siguiente ya no podía decir una palabra de ti sin que me emocionara. 

No me atrajeron tus grandes exornos ni atrezos. Tampoco me fijé en tus galas o bordados, en tu ráfaga o corona. No puedo decirte nada de tus joyas ni tampoco de tus encajes. No me guíe por los piropos de quienes me rodeaban, ni tampoco por quienes te tiraban por tierra. Yo solo me fije en tu mirada, en la cual me perdí para volver a encontrarla en la belleza de tus ojos. Yo solo se de tus manos, esas pequeñas que se me abrieron cuando te confesé que te quería. Y que, debo de decirte sin dudarlo, me muero por rozar pues no se me ha concedido tal privilegio. Yo solo puedo hablarte de tu leve sonrisa que sin quererlo me saca la mía. Tan solo decir que se apodera de mi la locura cuando veo esos tirabuzones que se empeñan en esconder. ¡Pero si son delirio divino! No puedo decir nada, pues me enamoró, Chiquitita, la grandeza de tu estampa. 

Yo no soy de tu círculo, Señora. No puedo ni quiero osar a atreverme a ser más de ti. No puedo hablar públicamente de esto que en cierta medida es tan nuestro. No quiero provocar más críticas o más comentarios que en el fondo de mi alma solo me hagan daño, pues no quiero que nadie ponga en tela de juicio lo que provocas en mi. Por otro lado, no quiero que se me tache de oportunista o falserío pues si lo nuestro nació de repente, ¿qué he de hacerle yo? 

Me encantaría perderme en tu capilla, regalarte lo que te falta, colmarte de flores, poesías que de mi amor emanan. Me encantaría escoltarte, ser tu abanderada aunque por dentro me corra la pena de no poder llevarla y esconder entre el gentío lo que mi voz calla. Me encantaría poder decirte pero ahora en voz alta lo que la plegaría que a tu oído yo susurrara. Me encantaría, Señora, no ser juzgada por quererte a ti y a mi Amparo más guapa. Me encantaría preparar para tu linda cara encajitos que en ti luzcan y tu candeleria de plata. Me encantaría ser parte de ti, de quienes de hablan, pero mi voz reza y mis palabras callan y he de hacerlo todo a mis espaldas. Me encantaría poder tenerte como te tienen los demás, pues me da envidia sana que a ti puedan llegar. Me encantaría poder hablarte, poderte contar lo que te cuento al mi cama velar. Me encantaría que nadie me dijera nada, que todos lo aceptaran, que yo pudiese estar contigo como estoy como quien me ha visto crecer. Me encantaría, de verdad, mi Reina, estar contigo sin más. 

Y el día que mis sueños se cumplan, el día que pueda cantarte, el día que te pueda ensalzar, el día que el mundo se de cuenta de que me has vuelto a enamorar, mi Amparo dejará de llorar su pena por verme a mi llorar al saber que te quiero y no lo puedo gritar. 

A Dios gracias, que tengo esto...
Reina Bendita del Amor Hermoso, ampárame bajo tu manto. 
María


Pequeños places

Cuando los días amanecen grises con nubes que parecen que van a caer, cuando los días se asemejan a un duro camino que recorrer, cuando nada de lo que te rodea te acompaña, hay que cambiar la mente. Cuando todo parece oscuro, cuando se pierde la sonrisa por la desgana, cuando las cosas se vuelven contra ti, hay que buscar la manera de seguir adelante. A veces, es misión imposible. A veces, es necesario pararse. A veces, hay que asumir lo que la vida te presenta. Aun así, siempre saldrán mejor las cosas si se afrontan con la luz de nuestros rostros. En el tiempo que he recorrido, no demasiado atrás, he disfrutado cual niña pequeña pero la realidad me ha saludado de nuevo y no me ha parecido correcta su visita. 

A pesar de que no estoy de un animo jubiloso me he dado cuenta de que en días así, de pesimismo y tinieblas, hay detalles que te hacen notar que vives en un paraíso terreno. Hay ciertos detalles de la vida que siendo gratuitas provocan un disfrute sin previa vista. El placer que provoca el agua caliente sobre la piel fría tras un duro día de trabajo. El calor de una habitación tras temblar en el recorrido del vuelta. La sensación de que el chocolate se derrite en su boca. El café humeante que te despierta. El ponerte el pijama y sentirte cómodo. Un capítulo de una serie que te enamora. El tumbarte en la cama con un buen libro que te traslade a donde tu quieras. Esa conversación entre amigas donde se escapan las mejores de las risas. Ese apoyo de tu madre antes de dormir. El dejar que la mente fluya sin rumbo. La música que esconde acordes de pasión, entrelazándose con tus sentimientos. El placer que provoca cenar despatarrada con una buena película  el tachar lo ya hecho de tu lista pendiente. El olor de la ropa recién lavada, el olor a tu hogar. Ese placer de un paseo improvisado siendo espectadores del mar. Buscarle el detalle a las pequeñas cosas. Ese placer de leer las palabras de alguien que te quiere, alguien que lo daría todo por ti. El placer de andar descalzo sintiendo la frialdad del suelo en ti. El ir al baño cuando no podías más o el beber un vaso de agua cuando tenias la boca seca. El saber que para comer hay tu plato favorito o que te espera un bizcocho para merendar. El placer que te da coger una hoja en blanco y ponerte a escribir. El placer que te da sentirte vivo. 

Quizás estos detalles no signifiquen nada para ti. Quizás no sientas lo mismo que yo. Sin embargo, hay placeres que te hacen sentir bien contigo mismo y cuando me decaen las fuerzas, cuando digo que no puedo más, uno de esos placeres me hacen sonreír un poquito porque me hacen sentir bien. ¿Y a ti?¿Qué pequeño placer te hace sentir la vida en tu piel?

Qué disfruten de ellos todos los días sean grises o soleados,
María