Bienvenidos...

Que el agua no deje de fluir, que el viento no deje de soplar, que la marea no deje de subir, que las palabras no abandonen mi hogar...

domingo, 23 de diciembre de 2012

Si pudiera, estaría allí.

Si me concedieran un deseo sería poder volver a darte un beso. Si pudiera volver atrás lo único que cambiaría sería darte más abrazos de los que ya te dí. Si pudiera volver a estar contigo, te diría a la cara cuanto te quiero. Si pudiera hubiese ido a estar contigo en los últimos momentos, haberte cogido de la mano para que no tuviese miedo. Al igual que tú me la dabas a mi cuando algo me aterrorizaba, cuando me ponía malita y estaba tumbada en el sofá, como cuando me preocupaba o me enfadaba. Eras la única que me hacía entrar en razón.

Si pudiera te hubiese arropado la cama para que no pasaras frío prometiéndote que si cerrabas los ojos yo iba a seguir aquí. Como cuando dormías conmigo y te decía que no me daba miedo la oscuridad sino no tener a nadie a mi lado. Su pudiera te hubiese puesto la mano en el vientre y con un leve movimiento, prometerte que el dolor se había esfumando y que podíamos volver a jugar.

Si pudiera volvería a tener cuatro años para saber que aun me quedaban años para disfrutar contigo. Jugar a las cocinitas en la terraza, salir corriendo por la calle en tu búsqueda, las meriendas de la Gloria, los paseos, los besos de los domingos, el acompañarte a dar una vuelta. Volvería a todas las misas contigo, a las novenas, a las bajadas, a las procesiones de nuestra siempre Auxiliadora. Ir contigo todos los 24 a los salesianos y rezarle juntas, quien pudiera hacerlo. Volvería a los cuatro años para escucharte decir; “María, esa es tú Madre.” “Y...¿cómo le habló?”” Tú siempre dile...Dios te Salve, María...”

Si pudiera tenerte no te soltaría. No ha habido en el mundo persona que más confiara en mi, que más me quisiera, que mas me apoyara. No tenías pereza en alabarme, el hacerme sentir única, en hacerme saber que yo era especial. No te preocupabas en reconocer que tenías delirio conmigo. Y no puedo negar que para mí no había nadie como tú.

Por eso, hablar de ti, abuela un me duele. Aun me hace daño. Aun me hace llorar. Porque si pudiera te tendría de nuevo aquí conmigo. Era mi pilar, mis ganas, mi sustento. Aquella que nunca dudaba de mi, aquella que siempre estaba a mi lado. Y en todos mis triunfos, en todos mis fracasos, en todas mi decisiones tú estás conmigo. Tú sigues siendo mi estrella.

Mañana, como todos los días, habrá un hueco en la mesa que no se podrá suplir. Hoy cuando nos reunamos para hacer los pestiños faltará tu presencia. El día de Reyes no sonará el teléfono para con tu dulce voz preguntar como de buenos hemos sido y que en casa también parece que pasaron sus Majestades. Siempre habrá un hueco que será el tuyo. En mi graduación, en mi pregón, en mi boda, en mi vida. Y no me sirve de nada eso que me decías,”cuando yo no este mi hueco lo ocuparan tus hijos y yo podré estar tranquila.” Pues tú eras, eres y serás irremplazable para mi. Porque me faltaras siempre en la vida aun sabiendo que gracias al Señor sigues aquí a mi lado, sigues siendo mi Amparo y mi Auxilio. Sigues siendo mi abuela y yo esa nieta de cuatro años.

Si pudiera y hubiese sabido que ibas a morir tan rápido, en mi cumpleaños, no me hubiese separado de ti. Si hubiese sabido que no nos quedaba tiempo, me hubiese ido detrás de ti para no soltarte.

Te quiere,
María

martes, 18 de diciembre de 2012

Según los Mayas....

Según una profecia maya, el mundo tocará a su fin el próximo viernes. Se acabará todo lo que hoy conocemos, lo que nos es familiar, lo que nos rodea. Se nos romperá la rutina y pasaremos a ser nada. Todo se acabará. Ya no habrá más lunes odiosos ni tendremos que ir a clase. Se acabo el pasar demasiado frío o demasiado calor. Se acabaron las preocupaciones y los problemas. Las obligaciones y los que haceres diarios. Ya no tendremos que ir a trabajar ni decidir que nos ponemos. No habrá planes de futuro ni problemas económicos. El dinero no valdrá nada. No nos tendremos que levantar temprano, ni abandonar con pena la cama. Podremos dejar todo lo que nos molesta a un lado; políticos, sociedad, dinero, escuela,...

Pero también a su vez lo perderemos todo. Todo lo que de verdad nos gusta. Ya no habrá más momentos de risas, ni conversaciones expectantes hasta la madrugada. Ya no podremos disfrutar de un libro o ver esa película que tanto nos apetecía ver. No podremos tomar más fotos que nos evoquen a un recuerdo. No habrá lágrimas de emoción, ni nada que nos haga sentir. No conoceremos el mundo, ni podremos viajar. Las personas que debían aparecer en el camino nunca nos la encontraremos. No obtendremos los logros que nos venían impuestos ni volveremos a sentir la libertad. No nos sentiremos orgullosos. No habrás más abrazos. No podremos enamorarnos, ni besar a la persona amada. Se nos acabará el sonreír. Perderemos todo, nuestra razón de vivir. El motivo de nuestra existencia.

Es obvio que no creo que no pasemos del viernes, no tampoco que vaya a haber un final que no podamos cambiar aun así la posibilidad de perder las cosas hace que las valoremos aun más. Valora lo que tienes en tu vida, lo que se te regala cada nuevo día. Valora esa palabra de cariño, ese beso, ese abrazo. Si estás enamorado, no dudes en ir a por esa persona pues cada minuto sin ella será un tiempo perdido. Si tienes algo a medio hacer, terminalo y date la satisfacción del trabajo. Si tienes sueños corre a cumplirlos, busca la manera de llegar a tocas las estrellas si se te antoja. No le des más vueltas a los problemas, todo tiene solución. Lo único que debes hacer cada día es sentirte afortunado por lo que está por llegar. La felicidad es lo importante. La felicidad es el motivo para seguir.

Perder mi Hermandad, mis amigos, mi momentos con un buen libro, mis pensamientos tirada en la cama, mi papel y boli, mi familia, el dulce rostro de mi Madre Bendita de los cielos, el te quiero de sus labios, el paseo en una tarde por la playa. El amor. Perder algo de eso si que sería el fin del mundo. Nada que ver con lo que dicen los Mayas.

Que no se me acabe el mundo si no me da antes la oportunidad de estar contigo.
María

lunes, 17 de diciembre de 2012

Un amor puro y verdadero

Hoy no me pongo delante del papel con buenas vibraciones. Al revés, me invade cierto aire de negativismo y tristeza que pueden que influencien mis palabras. Algo me come por dentro, me hace que la cabeza me duela, que medite las cosas que no deba. ¿Qué puede doler tanto? El amor sin duda. El amor. Un sentimiento que ha sido cantado por miles de poetas, plasmados en millones de canciones, cientos de veces filmado por una cámara. El amor que se demuestra en las grandes de tragedias de Shakespeare, dejando sobre el escenario la esencia del más puro de los sentimientos. El amor que no conoce barreras ni fronteras, que junto a la muerte es algo universal para cada persona. Todos los hombres del planeta, ser humanos que en él habitan han experimentado, experimentan o experimentaran este bello escalofrío. El amor duro y tierno. Lo físico y lo mental. El amor, eso que mueve tantas veces a las personas a hacer las cosas.

Y yo que me considero un sentimental y una tonta romántica, vivo el amor de algo único y que transfiere a todas las ramas de mi vida. Sin embargo hoy me han llegado a mis oídos palabras que se han clavado como puñales en mi alma. Tanto por lo que se me decía como quien me las estaba diciendo. Me enamoro no con facilidad ni se me conquista rápido. Tengo una idea muy tradicional y no suelo lanzarme al precipicio. Pero tengo un carácter afable y sonriente, un modo de tratar a las personas que según me cuentan mis amigos hacen de mi una debilidad. No me creo en tal grato estamento. Simplemente, llego al corazón a toda prisa. A pesar de todo, cuando me enamoro lo hago de verdad. Y me he enamorado muy pocas veces. Me enamoro de una persona en un momento y por un motivo, y ese sentimiento es tan puro que casi nunca se consume. Se consume cuando la otra persona se acerca a mi y me sigue enamorando. No juego con el corazón de nadie, pues cuando más enamorada me creía jugaron con el mío causandome un daño incalculable deseandome a mi misma hasta la muerte. Y tú mejor que nadie lo sabes. Con ese sufrimiento a mi espalda que aun hoy duele, ¿cómo voy a ser capaz de ni siquiera intentar hacerselo sentir a otra persona?

Y lo que está ocurriendo ahora...Dios, no lo puedo ni explicar. Lo quería y lo sabes. Lo quería y se me ha ido detrás de Él parte de mi vida. Tiene en su cuerpo mis labios marcados y guarda en su memoria suspiros de limpio encanto. Sabes que lo quería y que por ese amor he consentido cosas que me han degradado como persona. He vivido momentos de duro trago, largas noches sin dormir. He dejado que se me pisoteara y he dejado acrecentar el orgullo y la virilidad del que era mi compañero. No te niego que lo momentos que me ha regalado también son únicos pero no compensan mi dolor. Siempre que iba a dar eso por perdido y no la hacía me lo recriminabas. Cuando por fin tome el valor de cambiar de aires, de buscar la felicidad en otro lado, crees que juego con los hombres. ¿Qué clase de mujer crees que soy? ¿Qué clase de mujer crees que has criado?

Lo que ocurre, y debes de saberlo, es que el amor no entiende a razones. Lo que ocurre es que puedes tener el amor en lo brazos más cercanos. Y en ti está dejar que surja o no. Y ahora, lo quiero. Es amor pequeño e incipiente, que tiene crecer, que se tiene que asentar. Es un amor tranquilo, deseoso, que ha sobrevivido a cosas como está. Un amor sin problemas, en la que yo soy importante como él lo es para mi. Un amor donde prima el otro, no el yo mismo. Un amor extraño, inesperado, sorprendente, e incluso, diferente. Pero sobre todo, creeme, verdadero. No sabes el tiempo que Él llevaba queriendome, ni porque acabe con mi relación, ni si yo ya lo quería. No sabes si yo intente evitarlo, si intente resistirme. Que, efectivamente, lo hice. Pero fue un impulso de la que está en los cielos lo que me hizo responder a sus “te quieros”. No te has parado a pensar en como está el otro o el daño que a mi me ha podido hacer. No has pensado en nada.

En definitiva, he estado enamorada de otros. Pero hoy estoy enamorada de Él y mis sentimientos son de verdad. No se donde vamos a llegar, ni el tiempo que nos resta juntos ni el porvenir que el Señor nos tenga marcado pero a día de hoy la felicidad me la regala y son hoy otros besos, otras caricias, otras fotos, otras conversaciones las que priman en mi vida. Se que Él te gusta, pero no dudes de mi o seguiré dudando de mi misma. Reflexión hecha.

martes, 11 de diciembre de 2012

Tengo un sueño.

Siempre he tenido un sueño. Cuando era pequeña y pensaba en que quería ser de mayor, no dudaba al contestar que profesora, evidentemente, de inglés. Sin embargo, conforme han ido pasando los años y mi mente se ha ido amueblando y empapando de ese conocimiento que en el mundo rebosa, he comprendido que no es lo que quiero. Pensé que quería ser traductora, jugar con los idiomas a mi antojo. Pensé que quería ser filóloga clásica y moverme en el mundo de las lenguas muertas. Pensé que quería ser historiadora y ser el vínculo entre el pasado, el presente y el futuro. Pensé que quería ser humanista y dominar cada destreza que las letras me pusieran por delante. Y ahora, después de mucho pensarlo, me he percatado de que tengo un sueño, me he dado cuenta de que quiero ser escritora.

Sí, es ese mi sueño. Bailar con las palabras, jugar con la ideas, inventar mil historias. Me gustaría ser un río de versos, un manantial relatos que contaran un momento en un lugar. Me gustaría hacer pensar a los demás, poner por escrito realidades. Contar los miedos de un niño, los pensamientos de un abuelo. Me gustaría crear un mundo mágico, fantástico, inexistente y que solo se pudiera entrar con las llaves de mi mente. Me gustaría contar tragedias, malos momentos. Me gustaría poner por escrito lo que es el amor, si es que el amor se puede escribir o si solo se puede creer que se está contando. Me gustaría hablar de princesas y caballeros. De buenos y malos. De ficción y realidad. Me gustaría montar un botín en un convento o la mayor de la guerras. Me gustaría poder escribir sobre la ciencia, sobre la juventud, sobre lo que una persona es. Me gustaría crear personajes, personas que pueden hasta que existan. Me gustaría poder escribir un principio, un problema y hasta un final feliz. Me gustaría solo escribir.

Tengo un sueño, un difícil sueño que quiero cumplir. Y seré traductora, humanista o profesora. Seré todo lo que quiera, pero algún día domaré las palabras para que fluyan en el papel y del papel a la mente de quien lo lea, y que esa mente sea escenario de mi sueño.

Tengo un sueño. Ser escritora. Y no dudo en cumplirlo.

María

domingo, 9 de diciembre de 2012

Quisera...

Quisiera poder decirte todo lo que ya te he dicho. Quisiera poder expresarte todo lo que ya he expresado. Quisiera poder contarte mis penas y mis halagos, mi logros y triunfos, mi alegrías y fracasos. Quisiera poder abrirme y a ti susurrarte lo que por mi mente pasa solo con mirarte. Quisiera poder hablar, como siempre, elogiarte por ser mi sustento cuando no tengo a nadie. Quisiera ser lágrimas al emocionarme solo con tenerte cerca, con ver tu semblante. Quisiera ser parte de ti, de tu alma, de tu calle, de esa capilla que te resguarda incansable. Quisiera ser querubín para poder escoltarte, quisiera ser angelito para poder anunciarte. Quisiera ser para ti una hija más, no destacable pero que al tenerme cerca el tiempo se pare y poder volver a decir mis cositas que nadie sabe. Quisiera ser una flor de tu jardín, una niña enamorada, un encaje de tu cara para poder acariciarte siempre que me entraran ganas. Quisiera ser tu pies, cargar con tu semblanza y poder llevarte hasta quien no te pueda ver la cara. Quisiera ser tu instrumento, de ti, abanderada y llevarte conmigo hasta que mi vida decaiga. Quisiera ser para ti lo que hiciera falta, con estar a tu vera ya no importa nada. Quisiera ser para ti, Amparo, mi madre Guapa, el centro de vida, mi dulce Esperanza.


Gracias, siempre Virgen María, por dejarme estar cerca de ti, mi por siempre Reina del Amparo. Pero hoy te doy las gracias por enseñarme a rezar con otro rosario, por el escalofrío de tenerte sobre mi cuerpo, por sentirme enamorada por un breve instante de tu bendita Esperanza.  

María 

domingo, 2 de diciembre de 2012

Día gris...

Hay días en los que te levantas y sin saber cómo ni porqué no tienes buenas sensaciones. Te levantas sabiendo que vas a tener un mal día y, efectivamente, ocurre así. Hay días que no son tu día y no hay nada más que decir. Y en esos días buscas refugio, como de la lluvia, en cualquier lugar. Te escondes tras el primer árbol o corres bajo la primera mesa. Hay días que se vuelven contra ti porque las cosas salgan mal o por tú no te sientes bien. Fuera como fuese, esos días mejor pasarlos en cama.

 Pero me han dicho hoy, que incluso en ese cielo gris puede haber un arco iris. Detrás de esa oscuridad, puede estar el sol. Y he puesto mi mente a trabajar. He buscado mil momentos que evocaran a mi felicidad. He buscado un día, una festividad, una efemérides. He buscado grandes periodos de tiempo, con grandes exorno. He buscado lo que creí la felicidad. He buscado tanto que al final hasta me he perdido. He querido buscar algo grandioso y no pude encontrarlo. Desistí. Lo deje y no busqué más. Un día gris, sin luz. Con sombras. 

Y sin saber cuándo o dónde, cómo o porqué, me ha venido una sonrisa. Un rayo de esperanza. Una caricia de amor. De momento, tuve en mi mente una sonrisa. La suya tras un beso. Se pasó en mi mente una mirada. La suya en aquel cortejo. Sin pensarlo, llegó un abrazo. El suyo tras aquel enfado. Un día gris, nervioso, pesado. Un día de agobios, amargamientos, de enfados. De querer explotar, de haber llorado. De por poco perderle todo y con amor haberlo recuperado. Un día de los raros. De estudios y clases, de risas y llantos. Pero un día de mi vida, al fin y al cabo. Un día qua gracias a ti, a tu amor, al estar enamorado has hecho que valga la pena pasarlo.

 Ahora desde aquí digo y afirmo. Que nadie te toque, que nadie te haga daño. Que nadie se atreva. Que entonces saldré yo.

 Te quiero. 
María

viernes, 30 de noviembre de 2012

Recuerdo...

Ayer mientras esperaba en la estación a que el autobús llegase, muerta de frío, pensaba en mis cosas. Ida, como siempre. Sin apenas notarlo, alguien me llamo tocándome el hombre. Me giré y la reconocí inmediatamente. La mujer que me llamaba era mi antigua profesora de primaria. Me dio dos besos y me preguntó que hacía allí. “Vuelvo a casa”, le dije sonriendo. Resultaba que Ella había estado haciendo un curso en Sevilla y también volvía a casa. 

Cuando llegó el autobús nos subimos y comenzamos a hablar. Me preguntó por mi familia, por mi vida de ahora. Tuve que decirle que al terminar la ESO, estudié en los Salesianos y que definitivamente me había decantado por las Humanidades, de las cuales me había enamorado perdidamente. “Ya se te notaba que las matemáticas no eran tu fuerte. Por muchos 10 que te pusiera, siempre se veía que no eran lo tuyo”, argumentó. Le dije que estudiaba en Sevilla un Doble Grado de traducción y humanidades y que disfrutaba mucho con lo que hacía. Me preguntó por el premio del mejor expediente de la ESO, por la matrícula de honor en Bachillerato y mis demás logros. “No tienen importancia le conteste yo. Mis esfuerzos no eran para que me dieran premio alguno. Lo único que a mi me interesaba era llegar a donde me había propuesto” Hablamos de como habían cambiado las cosas, de recuerdos de mi infancia, de anécdotas y de mi vida actual. En un determinado momento comenzó a decir; 

 “Cómo han cambiado las cosas. La última vez que hablamos no tenías más de 7 años. Eras solo una niña. Pero a esa edad ya apuntabas alto. Recuerdo que al escribir tu informe de fin de ciclo escribía que debíamos esperar grandes cosas de ti. Que llegarías muy lejos. Eras una niña muy trabajadora que no paraba hasta conseguir lo que te proponías. Que a pesar de tanto trabmuy nerviosa y había que buscar la forma de liberar tus tensiones. Te enseñé a multiplicar y a dividir aunque no te correspondía pero es que siempre terminabas la primera y querías hacer más y más cosas. Supe que convertirías en una fan del saber. Por ello, me alegro de que la vida te este regalando cosas tan buenas, me alegro de que mis predicciones no fallaran. Me alegro de haberte visto crecer” 

Cuando nuestra conversación terminó sentí la nostalgia, sentí la madurez. Recuerdo el uniforme del colegio, mis pelos despeinados en una cola. Recuerdo las carreras por el patio y mi obsesión con ser la primera. Recuerdo a mis amigas y las muñecas. Los días del Padre y de la Madre. El recorrido de vuelta a casa, las clases por las tardes. Recuerdo los días de fiesta, Don Bosco, María Auxiliadora. Recuerdo las excursiones. Recuerdo como mi madre me ayudaba a estudiar, me preguntaba la lección, me corregía al leer. Recuerdo el paso de los años, las clases, los compañeros. Recuerdo las palabras de aliento de mis profesores, la confianza que depositaron en mi y mis lágrimas de nervios. Recuerdo ese interés de aprender, la curiosidad. Recuerdo tantas cosas desde los siete años que mirarme ahora en el espejo me hace darme cuenta de que todos son recuerdos y que la niñas que un día fui es ahora, quizás no una mujer, pero si el comienzo de una. Y esas ganas de aprender, de ser la mejor, de ayudar no han desaparecido. Sigo siendo como siempre; una agonía. Gracias a todos los profesores y sucedáneos que creyeron en mí para hacer grandes cosas. Algún día cuando haga algo importante, irá por ellos.

 Con ese afán de ser yo,
María

domingo, 18 de noviembre de 2012

Mi angelito

Parece que fue ayer cuando un magnifico Miércoles Santo nos encontrábamos en la calle Plocia ante el cortejo de la Real Hermandad de las Cigarreras antes de la llegada de su paso de Misterio. Como siempre, con la gente de mi grupo disfrutaba de un momento tan bonito como cofrade. Mis padres con más personas de la Junta no estaban demasiado lejos. Charlábamos, comentábamos, disfrutábamos. Cuando el paso de la Esperanza con elegancia y hermosura ya nos mostraba el ancla de su manto, apareció mi tía con una cara que irradiaba felicidad. “Tenemos una noticia” nos decía a mis padres, mi hermano y a mi, “Estoy embarazada” ¿Cómo?¿Mi tía? Es lo primero que se me ocurrió pensar. Pero era cierto, el gozo que recorrió mi cuerpo no tiene nombre. Una nueva vida asomaría el mundo. La alegría era evidente y la espera de nueve meses para ver su carita me parecía cruel, cual tortura.

¿Cómo sabía esa angelical criatura que nos moríamos por verla? No lo sé, pero a los 8 meses decidió por si sola que ya era hora de ver la luz del sol. Noviembre, tenía que ser noviembre. Otro momento cofrade llamaba en mi cabeza en esta fecha. Cristo Rey del Universo, el Señor de la Paz reclama su trono para colmarnos de bendiciones. Y la bendición más grande que el Señor nos regaló fue que Julia durante su traslado viniera al mundo. Un mundo que estaba preparado para Ella. Un mundo que la esperaba. Un mundo que ya quería quererla.

Cuando la sostuve en mis brazos por primera vez quise resguardarla. Quise protegerla para que nunca conociera el sufrimiento. Quise ser su guía. Cuando la sostuve en mis brazos fijé en sus ojos mi mirada y me enamoró. Se entreveía que serían unos ojos claros de enamorar. Cuando la sostuve en mis brazos quise morir de amor porque me había quedado prendida de ella. Cuando la sostuve en mis brazos por primera vez, temerosa de hacerle daño, ya me sacó mi primera sonrisa.

Y hoy, cuando esa hermosa criatura va a cumplir un año, quiero manifestar públicamente que se ha convertido en mi angelito. Es la personita que me saca una sonrisa en los peores momentos, la que saca lo mejor de mi. Aunque no lo parezca me cuida como lo hago yo con Ella. Su simpatía, su sonrisa, sus preciosos ojos azules me han regalado todos los momentos posibles de máxima felicidad.

Yo me pregunto, ¿es casualidad que uno mis mayores regalos me lo concedieran un Miércoles Santo con la Esperanza de por medio ahora que mi vida gira en torno a una persona que la lleva por bandera?¿Es casualidad que viniera al mundo cuando mi Señor de la Paz estaba en la calle? ¿Es casualidad que sin poder enseñarle nada, Ella sepa que mi Madre del Amparo le gusta?

Creo que no lo es.

Te quiero con locura, angelito mío enviado del cielo por la gracia de Dios
¡Feliz primer cumpleaños!

jueves, 15 de noviembre de 2012

Y de recogida, Señora...

Voy notando poco a poco el calor de quienes me rodean. Casi no los veo. Tengo la mirada fijada en Ella. Voy sintiendo como las lágrimas brotan, los escalofríos nacen, en la memoria se agolpan millones de momentos de felicidad asombrosa. En mi cuerpo yo noto como me estremezco al pensar en la que se marchó ya a los cielos. Voy avanzado como quien no quiere, como quien retrasa el tiempo pues es ese para mi el más feliz de los momentos que no tiene comparación con el resto. Se me ha olvidado que el antifaz llevo puesto después de ocho horas respiro ya para mis adentros. Voy sintiendo en el cuerpo como me van llamando hermanos que quieren ser pilar, familia, abrazo. Pero yo no pienso, dejo a un lado lo que siento y me centro en Ella que es la que me da el sustento, la que me vela y guarda, la que me roba el aliento. 

Y al cruzar el dintel de las puertas del cielo, con la cara al aire, con las lagrimas cayendo, mi capa se convierte para otros pañuelo. Robosa el ambiente de paz y consuelo. Ella ha vuelto a casa, el día está completo. Y en mi mente recuerdo cuando la veia a Ella sobre el hombre que mas quiero, cuando mi padre me cogía y pedia que le lanzara un beso aun con el hábito puesto. A mi mente vienen tantos y tantos deseos como es pregonarte antes de subir a los cielos, la de seguir contigo hasta el próximo encuentro. En mi mente guardo tantos y tantos besos de nazarenos que vienen a contagiarme lo bueno. 

Y al cerrarse la puerta, parece que todo está hecho. Cual alegría es, Señora saber que eso no es cierto. Que al cruzar la puerta, al tocar el suelo comienza de nuevo el sueño de verte por la Alameda con Campanilleros. Comienza de nuevo la vida para el nazareno. 






domingo, 11 de noviembre de 2012

El destino es caprichoso

Dicen que en la vida hay que arriesgarse, dejar lo miedos atrás, apostar todo lo que se tiene. Dicen que en la vida hay que ser valiente, compartila con los demás. Dicen que en la vida todos tenemos unos fines y tenemos un destino escrito. Dicen que cuanto nos rodea está más que diseñado para que sea así. Dicen que hay que darlo todo para poder recibir algo a cambio.

Pero yo me canse de dar. Me canse de darlo todo, de desvivirme, de entregarme. Me canse de dar más de lo que tenía y por ello, perdí las ganas de recibir. Me canse de ser cariñosa, de regalarle besos al tiempo. Me canse ser princesa abandona en una torre. Me canse de ser jovial y sonriente. Me canse de ser yo. Me volví cual piedra. No quería dar ni tampoco recibir.

Pero que caprichoso es el destino. Es caprichoso porque me puso entre la espada y la pared. Me rompió cual oleaje el muro de piedra que intentaba construir alrededor de mi corazón. Es caprichoso porque más si quería dejar de sentir, me hizo enamorarme de, según decían todos, quien no me convenía.

¿Cómo iba a estar enamorada?¿cómo me iba a temblar la voz solo con saber que estaba cerca?¿cómo me iba a poner nerviosa el simple hecho de pensar en Él?¿cómo me iba enamorar otra vez? Tan simple como el dolor de no tenerlo, el hecho de pensar que nunca sería mío, el frío de mis manos sobre las suyas, la leve sonrisa que me dedicaba, la palabras de cariño que se quedaban en amistad, el juego de solo verlo, los dobles sentidos de las lineas, su pelo repeinado, su risa inconfundible, su voz, su poesía. Ese polito esperanzista que me volvía loca, su abrazo más sincero, sus palabras, el mínimo tiempo que me dedicaba a mi. Mi mirada en un cortejo que buscaba la suya, el miedo de perderlo todo, la necesidad de pasar tiempo con él. Quererlo solo para mi. Evidentemente estaba enamorada, otra vez.

Pero me daba miedo, me daba miedo que todo cambiara, que me rechazara, que no me quisiera con la misma intensidad que yo sentía. Me daba miedo a que las cosas fueran tan difíciles que no lo aguantáramos, que la presión del mundo le ganara la batalla al amor, que no nos fuera posible querernos. Me daba miedo agobiarlo, o que las criticas fueran tan fuertes que yo sucumbiera a ellas por todo nuestro pasado.

Como decía, el destino es caprichoso y me quiso regalar un capricho a mi. ¿Porqué no lanzarme a la aventura? Quizás el amor, si lo pudiese todo. Y a día de hoy digo; que adoro despertame y darle los buenos días, que me apele con cosas como “cari”, “vida” o “gordi”, que me diga que me quiere, que me sonría, que intente demostrarme que esto es de verdad, que el resto del mundo me diga cuan feliz parece, que me busque, que me abrace, que me bese, que me mire, que cometa locuras solo porque me echa de menos, que tenga ilusión en mi, que no le de miedo lo nuestro, que es causa de mi felicidad, que me ha devuelto la vida, que sigo teniendo miedo pero que a nada importa, que me sea como él quiere ser, que se ha vuelto lo más importante de mi vida, que confío en que esto va a salir bien, que soy una empalagosa como yo sola porque lo he recuperado tras haberlo perdido. Me encanta poder decir que me ha devuelto las ganas de vivir día a día.

Y a todos los que esto les parece una locura, a todos lo que decidáis criticarlo os afirmo que como se nota que no sabéis sentir de verdad.

Siento ser así de empalagosa, ñoña y cursi pero no puedo hablar de Él de otra forma.
Te quiero,
María Ortiz

Con mis dos alas, a volar...

¿Has soñado alguna vez con volar? Sí, sí. Volar. Esa capacidad de desplazarse de un lugar a otro en segundos, de poder ir. Sin miedo, sin preocupaciones. La posibilidad de encontrarte en varios lugares en una misma jornada. La sensación de libertad al ponerte tus propios horarios, tus propios planes. Que las decisiones de tu vida recaigan sobre ti mismo y puedas decidir sin tener en cuenta a los demás. Que la libertad sea cierta y puedas vivirla a tu manera. Volar. Volar para poder ir hacía donde tú quieras. Volar para poder desaparecer.

A mi me encantaría poder volar. Sentir el aire fresco rozar mis mejillas al surcar los cielos. Me encantaría poder ir de un continente a otro sin que nadie me conozca y vivir cosas nuevas. Descubrir el mundo. Me encantaría poder volar y llegar a donde a mi me apetezca, sin necesidad de mirar atrás. Contemplar el panorama desde lo alto de un árbol y así vigilar lo que pasa a mi alrededor. Poder llegar a la cima de la montaña más alta para observar el paisaje y contemplar la más bella puesta de sol. Sería un lujo poder desplazarme cuando el mundo me agobiara hasta el lugar donde la serenidad me cobijara en una tranquila rama. Me encantaría desaparecer, quizás no para siempre, pues dejarlo atrás todo es muy difícil pero si desaparecer un tiempo. Unos meses, unos años para poder volar en libertad sin que otros pajaritos llamados problemas me acecharan detrás de la oreja. Me encantaría poder volar y contar con palabras lo que mis incrédulos ojos vieran.

Me encantaría volar a un lugar lejano y no volver....

¿y tú?¿ también quieres volar?

domingo, 4 de noviembre de 2012

A ti...

Estoy acostumbrada al nerviosismo, es una parte más de mi. Estoy acostumbrada a los sentimientos pero nunca antes me había costado tanto dejarlos ver la luz. Quizás porque yo misma me hallaba en la más completa oscuridad y eso no me dejaba hablar conmigo misma. 


He pasado de estar sumida en continuos agobios y enfados, de estar asustada a estar feliz, contenta, plena. Y es que has vuelto a sacar lo mejor de mi. Me has devuelto la sonrisa, las ganas, la ilusión, la espera, los nervios. Me has devuelto la esperanza en mi misma, en la verdad. Me has devuelto ese deseo que el corazón tiene de amar. Me has hecho volverme a sentir única, que mi persona está por encima de cosas banales. Me has recordado todo lo que era tener las ganas de empezar un nuevo día. Me has dado un motivo para seguir adelante. 


No suelo frecuentar mi propio blog para dejar declaraciones de amor, no suelo más decir dos reflexiones tontas, pero hoy es distinto. Hoy las ganas de tenerte a mi lado se hacen tan fuertes que me siento tonta y estúpida por lo empalagosa y ñoña que puedo sonar. Me siento adolescente. Suena raro hasta para mi. No puedo evitarlo, no puedo evitar pensar que debí de hacerme eco en ti antes. No puedo dejar de pensar que no debí tener miedo, no dejos de pensar en que estoy si que es lo correcto. 


Me encanta tener cerca, que me abraces, que me sonrías. Me encanta escuchar tu voz, buscar tu mirada. Me encanta que me hagas reír, que no estemos todo el día pegados sino cuando nos hace falta el otro. Me encanta que me digan que eres feliz, que me saques los colores con tus cosas bonitas. Me encanta saber que vas a estar aquí, como siempre. Me encantas, y ahora me atrevo a decir, tú. 


Siento si esto es demasiado, pero de alguna manera tenía que darte las gracias por lo que me has hecho sentir este primer fin de semana de muchos. 


Te quiero con locura.
#1deNoviembre

martes, 16 de octubre de 2012

La vida puede ser maravillosa

El fallecido Andrés Montes repartía continuamente esta frase; "Porque la vida puede ser maravillosa" y navegando por twitter la vi. Me plantee si esta persona pudiese tener la razón y a pesar de lo que nos pase, la vida tiene una lado siempre positivo. 


Yo no se si la vida es maravillosa o no, pero tengo sensaciones que me hacen sentir bien, me alegran la vida. Por ejemplo, el calor que desprende mi cama cuando aun estoy dentro. El agua caliente de una ducha después de un largo día. Una onza de chocolate en una tarde de estudio. La sensación de algo nuevo. Un sofá, la manta y una buena película en un día de lluvia. Un paseo con el sol cayendo. El pasar las páginas de un libro nuevo. El abrazo de un amigo que hace mucho que no sentías. El escalofrío que recorre la espalda cuando la persona amada se acerca demasiado. Las palabras manando de la mente. Un buena conversación con un buen café. El cobijo de la capilla. Unas palabras de aliento. El sol amaneciendo, regalando un nuevo día. Ese angelito que te saca una alegría. La sonrisa más espontánea. Una buena tarde. El deseo de saber y conocer. Una mirada. El roce de la piel. Un sueño cumplido. Una ilusión creada. La fuerza de voluntad para seguir adelante. La preocupación de mi madre. Las risas antes de entrar en clase. Los momentos de reflexión con buena música. Mi guarida, mi habitación. La cámara de fotos llena de momentos vividos. El sabor de haber conseguido algo, el orgullo de cuantos te rodean. El calor del hogar. Un buen plato de pasta. Ese momento de expectación en una serie. Tu propia historia. El subir a un avión, descubrir lo desconocido. El perdonar, el sentirte querida. El buscar unos ojos y encontrarlos mirándote. Un cumplido. Una tarde de verano. El comienzo de algo nuevo. La vida.


Yo no se si la vida es maravillosa, pero mi vida está bien con todo esto. Y cada momento se hace maravilloso. Cada momento espera al siguiente. ¿Es tu vida así, maravillosa? A mi, con esto me basta.


Porque la vida puede ser maravillosa....Lo se.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Imagine...

En el día de ayer mi amado John Lennon hubiese soplado sus velas número 72, pero la vida no le permitió dicha oportunidad. Su voz me relaja en los momentos donde se me hace más duro el seguir y su ritmo me hace bailar por toda la habitación. Sin embargo, como no exaltar la más hermosa de sus canciones. Es la más hermosa porque contiene la mejor de las sensaciones...Imagine...

Imagina un mundo equitativo, donde la felicidad fuese una cualidad del hombre. Imagina sentirte ciudadano de una sola tierra. Imagina un lugar donde los niños fuesen niños y jugaran a imaginar. Imagina un mundo sin armas, sin guerras. Imagina un mundo donde poder vivir en paz. Imagina que todo el mundo comiese, un sitio donde nadie estuviese solo. Un lugar donde abrazar estuviese permitido. Imagina poder expresarte. Imagina que los sueños se hacen realidad. Imagina que pudes pedir un deseo, que los cuentos de hadas se cumplen. Imagina una mente que guarde todo el saber y una boca que nos dejará hablar. Un momento donde el miedo no tuviese cabida y el temor a perder no nos persiguiera. Imagina un libro interminable, con una larga historia que contar. Una pluma con su tinta esperando desarrollar tu vida. Imagina que no hubiese politicos ni dinero por el que preocuparse. Imagina un beso. Imagina un mundo para el hombre. Imagina un lugar en el que poder soñar. 

Imagina el mundo como John Lennon lo imaginaba...

"Imagine all the people living for today...You may say I'm a dreamer but I'm not the only one..."

martes, 9 de octubre de 2012

Si...

Llevo unos días que ni yo misma se que hacer conmigo. Las charlas con amigos van y vienen. Todo está permitido para que la mente no piense. Quizás en días como estos con las personas que menos te lo esperas tocas temas que te hacen reflexionar. El día de hoy se ha hecho largo, pesado, pero se ha sobrellevado mejor con la palabras que he intercambiado con una amiga que echa de menos.

Dos veces a la semana me monto en un autobús y hago dos horas de viaje. Vivo entre dos ciudades que intercalo a lo largo de la semana. Cuando pongo un pie en la carretera me echo a la espalda un peligro que hasta ahora me había pasado imperceptible. Y el hecho de me haya dado cuenta la ha tenido esta amiga que ya he mencionado pues me ha planteado lo siguiente: Si mañana te montases en el autobus de vuelta a casa y murieras en un accidente, ¿qué habrías cambiado de lo que has vivido o que harías si tuvieras la oportunidad de aprovechar lo que te queda? Como no he sabido contestarle, le dedico toda una entrada para su respuesta. 


De lo que he hecho hasta ahora no cambiaría nada. Me he equivocado muchísimas veces pero de cada uno se esos errores me he levantado y he aprendido. Lo único que me hubiese hecho quizás hubiese sido ir a darle dos besos a mi abuela antes de morir, ya que la última vez que la ví el beso fue rápido creyéndonos ambas que me los daría siempre. Y eso no me lo perdono.


Lo que sí haría si supiera que mi cuerpo fuera a quedar inerte en la carretera sería decir todo lo que guardo dentro bien por temor bien por vergüenza. A cada uno de mis amigos les daría una abrazo, un abrazo que resumiera lo que han hecho por mi a lo largo de mi vida, por apoyarme y acompañarme en el sendero de la luz. A mi madre le diría que la quiero, nunca se lo he dicho a la cara y creo que como cualquier madre le gustaría escucharlo a fin de cuentas Ella me abrazó entre sus brazos y besó mi frente cuando era indefensa, ¿por qué no agradecérselo? A mi padre le preguntaría si está orgulloso de mi, si es uno de esos padres que presume de sus hijos, si he cumplido con las expectativas de lo que pensó que yo sería. Le daría un abrazo y me encantaría que me rodeara con sus manos. Para Nacho, le diría mil veces gracias porque aunque peleemos me saca una sonrisa cuando me ve más desanimada.


Guardaría un rato de mi tiempo para arrodillarme en la capilla. Aunque me fuera a ir con Ella, no dejaría pasar la ocasión de volver a rezarle, de encomendar a mi familia y amigos bajo su manto, como llevo haciendo estos 19 años. Le besaría la mano y le recitaría al oído unos versos que he mantenido guardados, esperando el día de ver la luz. Pero es que ya no habría más días.


A ese niño le diría que si, que me da vergüenza reconocerlo pero que es algo mutuo. Que sus palabras me han regalado tanta felicidad que es eso lo que siento. Me quitaría los miedos al que dirán y se lo diría, caería quizás en esa tentación. Sin embargo, al amor de mi vida porque se que lo es a pesar de enfados, discusiones y lágrimas; le diría que se nos ha acabo el tiempo. Que perdimos la oportunidad de besarnos por última vez. Le diría que nos equivocamos pero que el amor que sentíamos era merecedor de volver a intentarlo al menos una vez más, le diría que lo quiero mio, que me hiciese suya. Le diría que volviésemos a soñar. Pero lo que haría, sin dejarle opción a resistirse, sería besarle como lo hice la primera vez; cautivada por sus ojos. 


Si mi cuerpo quedará muerto y frío sobre el asfalto...¿Qué me dirías tú que estás leyendo esto?


Espero contestar a lo que se me preguntaba. Que descansen

miércoles, 3 de octubre de 2012

Soñé

Anoche tuve un sueño...

Soñaba que te tenía, que se me abrían los brazos y surgias. Ayer tuve un sueño, soñé con fantasías y con un mundo real como la vida misma. Soñé con mi hermandad, un tanto solitaria y una voz que decía que tenía las horas contadas. Anoche soñé que dormía y una voz me despertaba me aconsejo que tuviera limpia mi alma. Anoche tuve un sueño, y en él yo paseaba por una tacita que dicen que es de plata. La luna resplancecía, el mar estaba en calma y con mis amigos por la Alameda andaba. Anoche soñe que tenía una sonrisa en la cara, cuando me tomaron con las manos mi cara y con un cálido beso, a él me entregaba. Anoche tuve un sueño. ¡Qué tranquila estaba! Venía de disrutas de una noche mágica, con mi familia y amigos en la Hermandad que me ata a este mundo terreno, donde nada falta.

Anoche soñe que sería rocío, hoja, agua. Pluma y terciopelo. Algunas simples palabras. Tuve un sueño y decía y una luz se apagaba.

Anoche tuve un sueño con sensaciones raras. Ayer soñé que moría. Ayer soñe que soñaba

lunes, 1 de octubre de 2012

La belleza

Soy de esas chicas a la que la belleza les importa absolutamente nada. Odio arreglarme, calzar tacones o hacerme algo distinto en el pelo. No suelo usar falda y me importa poco como salga a la calle. Mi prioridad es la comodidad que frecuentemente encuentro en polos, camisas, vaqueros y convers. Prefiero salir con una trenza a la calle, no porque me siente mejor sino porque me ahorra las molestias de hacerme las planchas. No uso sandalias y por regla general no uso vestidos. No me maquillo, de fiesta es el día que salgo con la raya pintada. Para los recados me pongo cualquier cosa y no cuido mi imagen. Me acuesto con el maquillaje si por casualidad me lo he puesto. me muerdo las uña y no cuido mi depilación más que por higiene que por feminidad. No uso complementos ni pendientes largos. La belleza en mi no es una cualidad. 

No tengo un cuerpo agraciado y, auqnue a veces me den mis pensamientos, no me preocupo por él más de lo que la salud me lo recomienda. No me gusta nada de él, pero no me acompleja. Lo único por lo que yo me siento orgullosa físicamente son mis ojos, mis grandes ojos marrones. Cálidos como la arena en verano, transparentes como un espejo, emocionantes como mis lágrimas. Mis ojos son mi sello de identidad. 

Y todo lo demás no me importa. Pues como digo, la belleza no me importe en absoluto. Creo que con ella, se presiona a la hijas de Eva a ser como animales. Se les incita a rechazar mus cualidades más preciadas como son el valor, los sentimientos y la inteligencia para hacernos dedicar un tiempo tan preciado en nuestros cuerpos, en nuestra imagen. La chica perfecta no tiene el cuerpo perfecto. Tiene la mente perfecta. Y, a mi opinión, tantas cremas, tantos productos no crean una máscara de lo que no somos para que el machomen de turno siga aumentando su virilidad. 

La belleza la regala la mujer, la recibe el hombre. Cuando el hombre contempla a la mujer como un todo, recibe la belleza. Cuando la mujer exparce sus cualidades, regala todas sus virtudes y hombre sigue viendo si belleza. Cuando el cumplido más sincero sale de los labios de la cotidianida, viendo lo bonito en lo común y a su vez extraordinario, ahí es cuando se puede observar el éxtasis de la belleza. 

Y sin embargo, yo hoy me he querido poner guapa y casual. Llamativa y desapercibida. Hoy me puse algo más que un día simple de rutina con la idea de ocultar tras mi imagen mis sentimientos. Cual ha sido mi sorpresa cuando al verme así, un compañero me ha contestado: "Aunque hoy estás más arreglada de lo habitual, lo que sigue reluciendo en ti es tu sonrisa"

Sigue habiendo hombres en el mundo, gracias a Dios...

domingo, 30 de septiembre de 2012

Nada es lo mismo

-¿ De qué tienes miedo?
- De que todo sea diferente

El ser humano es una animal de rutina, de lo habitual, de lo común, de lo seguido. Nos habituamos a vivir con unas costumbre a nuestras espaldas, con un método de vida, con algo que es siempre lo mismo. Nos acomodamos en el día a día, como si vivir así nos asegurara un futuro tranquilo, nos asegurara un futuro cierto, algo que ya conocemos. Y de esta manera todo nos resulta más fácil de llevar, más fácil de asumir, mejor para asimilar. Sin embargo, no nos damos cuenta del hecho de que todo esta vida cambia, nada de lo que tenemos es igual. 

Conformen pasa el tiempo, las cosas cambian y nosotros con ellas. De nada nos sirve agarranos a algo que tiene fecha de caducidad solo porque nos sintamos seguros, porque lo deseemos, porque nos guste. De nada nos sirve tener el momento a nuestros pies, si al segundo siguiente habrá pasado y será solo un recuerdo.

El cambio no nos debe de dar miedo. Es un paso en nuestras vidas, es un cambio de etapa es simplemente dejar pasar la historia para que comience un nuevo capitulo. Un capitulo que aun está por descubrir, por explorar. Debemos afrontarlos, ser libre, buscar lo mejor de lo que viene, sonreirle a lo que venga, intentar ser feliz.Debemos desatarnos, dejar fluir nuestras ideas, innovar, amar, aceptar a lo que venga.

Pero hay una verdad universal que todos debemos aceptar, queramos a no, al final todo cambia. El último día de verano. El último capítulo de un buen libro. Separarte de una buena amiga. Romper una relación. Pero los finales son innevitables. Llega el otoño, cierras el libro, dices adios. Hoy puede ser uno de esos días para mi, despidirme de todo lo  que me era familiar, de todo lo que era cómodo para mi. El momento de pasar página. Pero a veces, porque nos vamos y eso me duele.

Hay personas que son tan importantes para nosotros que  estarán ahí pase lo que pase. Son nuestra tierra firme. Nuestra estrella polar. Y esa voz de nuestro corazón que siempre nos acomparán. Siempre.

Como tú, que hoy me has animado a escribir. A meditar.

No les tengamos miedo a los cambios, pueden ser buenos....

martes, 13 de marzo de 2012

...Soy de letras...

Mientras cotilleaba twitter como cada día, apareció uno donde el chico en cuestión afirma ser de letras porque con solo ver a su profesora de matemáticas se deprimía. No me preguntéis porque pero me dolió. Me sentó mal. Parecia que me habían insultado o se habían metido con mi madre. Y es que yo me pregunto, ¿ser de letras es solo una opción o, por el contrario, es un estilo de vida?

Ser de letras no es un grupo social en el que se encuadran individuos que no están en sintonía con los números, que no encuentran otra opción en su bachillerato, que no saben que hacer con sus vidas y deciden que las letras es el camino más fácil, que da menos problemas. Ser de letras no es algo dirigido a personas con menos capacidad intelectual, a los más tontos, a los que la mano divina no les ha tocado. No tiene nada que ver con eso, como tampoco lo tiene haberte matriculado en un bachillerato o en un grado de esta rama.

Ser de letras es disfrutar en cada momento con un libro, beberte su páginas, vivir su historia. Ser de letras es tomar el latín como tu lengua, y hacer de esa traducción algo personal, un pasatiempo, un modo de relajación. Ser de letras es vivir la música, es investigar, es tener ese afán de conocer. Es apreciar lo antiguo, lo histórico, lo clásico y adaptarlo a tu día a día. Ser de letras es hablar de autores, de filósofos , de poetas. Ser de letras, es el arte. Disfrutar con cada pincelada de un cuadro, admirar una escultura perfecta en mármol, imaginando como la gubia la ha transformado. Ser de letras es sentirte parte de ellas y saber apreciarlas mejor que nadie. Ser de letras es hacer de tu vida un proyecto de avance para la humanidad desde lo que ya tenemos y no de lo que hemos de descubrir. Ser de letras, es disfrutar.

Y ante la polémica que parece existir ante la cuestión de ciencias y de letras, es absurdo. Cada uno que tome su camino según su mente, no según un futuro basado en el dinero, no en busca de un trabajo. Sino en busca de lo que nos gusta. Un libro, un lápiz, un papel, una canción, una obra de arte.


Sintiéndome más humanista, más de letras que nunca me despido.

Hasta que el espejo vuelva a hablar....

María